Celebraciones para el año litúrgico

Durante el año litúrgico vivimos diferentes celebraciones que enriquecen nuestra experiencia de fe y nos ayudan a profundizar los principales misterios de la vida de Cristo. Con el deseo de vivir más conscientemente cada una de estas celebraciones, hemos querido crear este espacio para ofrecerte diferentes ayudas y herramientas para profundizar y animar la vivencia de los principales misterios de nuestra vida cristiana.
Santos de la Familia Paulina
“La santidad es el empuje y poesía del bien” (P. Alberione).

Les invitamos a descubrir y conocer la vida de algunos santos de la Familia Paulina, ellos nos dicen que es posible la santidad a través del apostolado de la Comunicación Social, pues no se requiere de grandes cosas, ni mucho saber, ni mucho meditar, como dice santo Tomás de Aquino, la santidad consiste en el simple y gran secreto de mucho amar.
Y nuestros santos de la Familia Paulina ¡Mucho amaron su vocación! ¡Mucho amaron seguir a Dios! ¡Mucho amaron ser apóstoles de la Comunicación!

Hoy celebramos la Solemnidad de San José, patrono de la Iglesia Universal.
Acogió en su vida el sueño de Dios y custodió en todo momento el más grande Amor a él confiado. Al contemplar su vida nos ayude a acoger la voluntad de Dios en nuestra vida, aquella que a veces parece sobrepasar nuestra existencia, pero siempre nos es dada como don y gracia de Dios. Nos baste escuchar, amar y obedecer, se hace posible, así como san José, cuando tornamos como propios los sueños de Dios en nuestro ser.

En el día internacional de la mujer, se conmemora cada uno de los acontecimientos y huellas plasmadas a lo largo de la historia, en cada época y lugar a través del don recibido en ser de la mujer. Es momento oportuno para hacer memoria de todo cuanto en el regalo de esta existencia recibida, la mujer ha soñado, luchado y conquistado; momento de contemplar con gratitud su presencia y seguir trazando caminos para una humanidad cada vez mejor.

“Despertad al mundo, seguid al Señor proféticamente, anunciad el gozo del Evangelio" (Papa Francisco).
En la Fiesta de la Presentación del Señor, celebramos la 27º Jornada Mundial de Oración por la Vida Consagrada, ocasión especial para agradecer por el regalo que el Señor ha hecho a la Iglesia al conceder en los consagrados un signo profético de servicio y entrega. Es la alegría del Evangelio la que llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. La vida Consagrada es un regalo de Dios, un don de amor recibido.

“La Conversión de San Pablo comienza en la humildad; él se entrega a Dios como un nada: ¿Qué quieres que haga?; se nutre y establece en la humildad que reza; se cumple en la humildad que persevera”.
(Beato Timoteo Giacardo).

Hoy celebramos como Iglesia el Cuarto Domingo de la Palabra de Dios. Fiesta instituida por el Papa Francisco a través del Motu proprio Aperuit illis, el 30 de septiembre de 2019, en la solemnidad de san Jerónimo. La cual se celebra cada Tercer Domingo del Tiempo Ordinario con el fin de recordar la importancia que tienen las Sagradas Escrituras para nuestra vida cristiana y la necesidad que tenemos de familiarizarnos cada vez más con ellas, como un medio para unir nuestra vida más a Cristo y a nuestros hermanos.
El tema de este cuarto año está inspirado en la primera carta de san Juan: “Les anunciamos lo que hemos visto” (1 Jn 1,3), la cual nos llama a reavivar y renovar nuestro amor por la Palabra y el gran compromiso que tenemos como bautizados de darla a conocer, especialmente desde aquello que ella obra en nuestra vida.
Por eso te invitamos a celebrar esta jornada orando en familia la Lectio Divina del Evangelio de este día y profundizando los diferentes recursos que desde el Dicasterio para la Evangelización nos ofrecen para ayudarnos a gustar y enamorarnos cada vez más de la Palabra de Vida.

Pentecostés es la fiesta que nos congrega como Iglesia cincuenta días después de la resurrección de Jesús. En ella, recordamos la venida del Espíritu Santo sobre María y los discípulos mientras estaban reunidos en oración (Hch 1, 12-14; 2,1).
Celebración que se actualiza en nosotros y nos hace partícipes de los dones y los frutos del Espíritu Santo.

La Pascua es un tiempo litúrgico marcado por la fe, la alegría, la esperanza y el renacer a una vida nueva. Al igual que con sus primeros discípulos, Cristo Resucitado sale a nuestro encuentro para mostrarnos que la muerte no es el final de nuestra existencia sino la posibilidad de nacer a vida nueva en Dios. Así mismo, con su pedagogía el resucitado restaura nuestras dudas, disipa nuestros temores, escucha nuestros sufrimientos, nos explica el sentido de las Sagradas Escrituras y acompaña de cerca las diferentes realidades que vivimos. Que ante la coyuntura actual que todavía vivimos por el coronavirus el resucitado llene nuestra vida con su luz y nos ayude a recuperar la esperanza en un mañana mejor.

La Semana Santa nos invita a recorrer junto a Jesús los misterios centrales de nuestra fe: su pasión, muerte y resurrección. Misterios que revelan el gran amor que Dios nos tiene y el llamado que nos hace a vivir su misma entrega, en los gestos de bondad, amor y servicio que podamos tener hacia los demás.

El tiempo de Cuaresma nos invita a mirar de nuevo el corazón para encontrarnos con Dios y descubrir lo mucho que necesitamos de su presencia. Por eso, queremos invitarte a vivir este tiempo profundizando el sentido de sus celebraciones litúrgicas; alimentando tu espíritu y el de los tuyos a través de la lectura, escucha y profundización de la liturgia diaria; compartiendo en familia a través del rezo del santo Vía Crucis los viernes de cuaresma y la Lectio Divina dominical.