Jesus Maestro Camino Verdad y Vida

Ven, Jesús Maestro, dígnate aceptar la hospitalidad que te ofrecemos en nuestro corazón. Queremos prepararte el consuelo y el descanso que encontrabas en Betania, en casa de las dos Pías Discípulas: Marta y María.

En la alegría de tenerte entre nosotras, te rogamos nos concedas en nuestra vida contemplativa, la intimidad que gozaba María y aceptes la parte de nuestra vida activa, según el espíritu de la fiel y trabajadora Marta.

Ama y santifica nuestra Congregación, como amaste y santificaste a la familia de Betania.

En la dulce hospitalidad de aquella casa, pasaste los últimos días de tu vida terrena, preparándonos el don de la Eucaristía, del sacerdocio, de tu misma vida. Jesús, Camino, Verdad y Vida, haz que correspondamos a tu gran amor, sacrificando nuestros apostolados: servicio eucarístico, servicio sacerdotal y servicio litúrgico.

Para la gloria de Dios y la salvación de los hombres. Manda, Jesús, obreros a tu mies, que espera en todo el mundo a los apóstoles y sacerdotes santos, a las misioneras heroicas, a las religiosas amables e incansables.

Enciende en los corazones de los jóvenes y de las jóvenes la luz de la vocación, y haz que las familias cristianas quieran distinguirse en dar a tu Iglesia los cooperadores y las cooperadoras del mañana. Amén.