8 de septiembre

 

“María, su madre, estaba desposada con José” (Mt 1, 18)

 

Hoy celebramos la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María. Solemnidad que nos recuerda que María al igual que nosotros, nació en el seno de una familia en la cual creció y aprendió el gran amor por Dios y su pueblo. Si bien los evangelios no nos ofrecen datos sobre su nacimiento, si nos permiten conocer el gran papel que ella cumplió en la historia de salvación al ser elegida por Dios para ser la madre de Jesús y llevar adelante junto a José esta gran misión, tal como lo narra el evangelio de este día: “José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados”. Como María nosotros también hemos nacido para experimentar en nuestras vidas el amor y  la predilección de Dios, y llevar adelante una misión especial, sea como padres, hijos, laicos o consagrados. Pidámosle al Señor, en este día la gracia de llevarla adelante cada día con fe y perseverancia.

 

Reflexionemos:

¿Qué misión hemos recibido de Dios?, ¿cómo la llevamos adelante?

 

Oremos:

Ayúdanos, madre María, a vivir con fe y alegría la misión que realizamos como padres, hijos, esposos o religiosos. A confiar como tú, que Dios camina a nuestro lado y dispone lo necesario, para llevar adelante aquello que nos ha confiado. Amén.

 

Recordemos:

Como María, Dios nos ha llamado a ser sus hijos y a confiar en sus promesas.

 

Actuemos:

Meditemos en este día cómo vivimos la misión que Dios nos ha confiado. Pidámosle la gracia de poder vivirla con mayor fe y entrega a ejemplo de María.

 

Profundicemos:

María nos enseña con su vida la importancia de abrir cada vez más nuestro corazón a las promesas y enseñanzas de Dios (Libro: Las palabras calladas).

 

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