7 de Septiembre

San Grato de Aosta, obispo
Col 1, 21-23 / Sal 53, 3-4. 6. 8 / Lc 6, 1-5. Feria o BMV. Verde o Blanco.

“¿Por qué hacen en sábado lo que no está permitido?”

Un sábado, Jesús pasaba por unos trigales y sus discípulos iban arrancando espigas, las desgranaban con las manos y se comían los granos. Algunos de entre los fariseos dijeron: “¿Por qué hacen lo que no está permitido en sábado?”. Jesús les respondió: “¿Ustedes no leyeron lo que hizo David, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre? Entró en la casa de Dios, tomó los panes de la ofrenda, que solo estaba permitido comer a los sacerdotes, comió y los dio a sus compañeros”. Él les decía: “El Hijo del hombre es señor del sábado”.

“¿No han leído…?”. Así comienza la respuesta de Jesús a los fariseos, precisamente quienes tenían una fama de leer y conocer bien la Escritura. Pero Jesús se atreve a decirles: “¿No han leído lo que hizo David un día que tuvo hambre?”. Notemos que se trata de una necesidad básica: el apetito. Y Jesús pone esa necesidad humana fundamental por encima de los ritos y normas. Jesús afirma que lo primero son las personas; que las leyes sabáticas son secundarias. Es más, Jesús agrega que Él es Señor del sábado. Y si Jesús se reclama dueño del sábado eso significa, entre otras cosas, que Él se sitúa por encima de la Torá, por encima del Antiguo Testamento. Ser dueño del sábado indica que Dios Padre está enseñando a la humanidad que las leyes deben estar al servicio del hombre y no al revés.

¿Qué podríamos empezar a hacer para volver a tomar el control sobre las cosas
y no dejar que ellas nos controlen?