8 de Junio

San Medardo, obispo
Hch 28, 16-20. 30-31 / Sal 10, 4-5. 7/ Jn 21, 20-25. Feria. Blanco.

Este discípulo es el que escribió estas cosas,
y su testimonio es verdadero

En aquel tiempo, Pedro, mirando hacia atrás, ve que los seguía el discípulo a quien Jesús amaba, el que durante la cena se había recostado en el pecho de Jesús y le había preguntado: “Señor, ¿quién es el que te va a traicionar?”. Cuando lo vio, Pedro dice a Jesús: “Señor, ¿y este qué?”. Jesús le dice: “Si yo quiero que él permanezca hasta que yo vuelva, ¿qué te importa? Tú sígueme”. Por eso se divulgó entre los hermanos este rumor de que ese discípulo no iba a morir. Pero Jesús no le dijo que no moriría, sino: “Si yo quiero que él permanezca hasta que yo vuelva, ¿qué te importa?”. Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas y las ha escrito. Y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero. Hay además otras muchas cosas que hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que los libros que se escribieran no cabrían en el mundo entero.

Juan dice al final de su evangelio: “Aún hay muchas otras cosas que Jesús hizo, que si fuera necesario contarlas, el mundo entero no bastaría para contener los libros que se escribirían”. Los autores sagrados, como todo historiador, escogieron los hechos que respondían a su intención, y la intención de los evangelios no es otra sino que creamos en Cristo, que reconozcamos que su vida, muerte y resurrección son los signos maravillosos de la venida de Dios en medio de nuestra historia. Ellos no estaban interesados en otra cosa, sino en hacer que los lectores reconocieran lo que ellos mismos habían reconocido: que ese hombre con quien habían vivido en Nazaret era el Hijo de Dios.

¿Leemos la Sagrada Escritura con inteligencia espiritual, reconociendo los diversos
sentidos que puede tener un texto?