9 de Junio

PENTECOSTÉS
Misa de la vigilia: Gn 11, 1-9 / Sal 32, 10-15 / Rm 8, 22-27 / Jn 7, 37-39.
Misa del día: Hch 2, 1-11 / Sal 103, 1ab. 24ac. 29bc-31. 34 /
1Co 12, 3b-7. 12-13 / Secuencia / Jn 20, 19-23 (Jn 14, 15-16. 23b-26).
Propio de la Solemnidad. Rojo.

“Como el Padre me envió, los envío yo a ustedes: reciban el Espíritu Santo”

Al atardecer de ese día, el primero de la semana, mientras estaban los discípulos en un lugar con las puertas cerradas por miedo a los judíos, llegó Jesús, se presentó en medio y les dice: “La paz esté con ustedes”. Diciendo eso, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús les dijo de nuevo: “La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado a mí, así también yo los envío a ustedes”. Dicho esto, sopló y les dijo: “Reciban al Espíritu Santo. A quienes les perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos”.

Así como el día de la creación el Padre insufló el aire sobre una nueva creatura, ahora Cristo Resucitado insufla su aliento de Resucitado sobre los discípulos. Es una nueva creación la que ha permitido la resurrección; ahora los discípulos nacen a una nueva vida, a una nueva esperanza. Y por eso reciben el Espíritu dador de vida. Y esa vida la tienen que compartir sobre todo con el perdón. Quien no ha recibido el perdón sigue siendo esclavo de una vida pasada; sigue sometido a los errores del pasado. Pero los discípulos, por la fuerza del Espíritu, pueden ahora perdonar los pecados de los seres humanos y reintroducirlos a nuevas posibilidades, a la posibilidad de un cambio que el mismo Espíritu es capaz de despertar y sostener en el corazón de los pecadores.

¿Qué oración nos inspira hoy esta fiesta del Espíritu Santo?