7 de Junio

San Antonio María Gianelli, presbítero
Hch 25, 13b-21 / Sal 102, 1-2. 11-12. 19-20ab / Jn 21, 1a. 15-19.
Feria. Blanco.

“Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?
…Apacienta mis corderos”

Jesús se apareció otra vez a sus discípulos a orillas del lago de Tiberíades. Cuando terminaron de comer, Jesús dice a Simón Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?”. Él le dice: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Jesús le dice: “Apacienta mis corderos”. Le dice por segunda vez: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?”. Él le dice: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Jesús le dice: “Pastorea mis ovejas”. Le pregunta por tercera vez: “Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?”. Pedro se entristeció de que le preguntara por tercera vez si lo quería, y le dice: “Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero”. Jesús le dice: “Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te vestías e ibas a donde querías, pero cuando seas viejo extenderás tus manos, y otro te vestirá y te llevará a donde no quieras ir”. Dijo esto para indicar con qué clase de muerte Pedro iba a glorificar a Dios. Después de esto le dice: “Sígueme”.

A las tres negaciones de Pedro durante la Pasión de Jesús corresponden ahora tres declaraciones de amor, pero provocadas por Cristo Resucitado; las cuales responden a una pregunta fundamental: ¿Me amas más que estos? Notemos que Jesús pide que el amor se haga concreto a través del compromiso con la evangelización: apacienta mis ovejas… El amor de Pedro no se podrá reducir a declaraciones, por muy solemnes que sean; tendrá que reflejarse en el compromiso con las ovejas de Cristo. Y para ello tendrá que abandonar cierto control de su vida: serán las exigencias del anuncio del evangelio las que determinarán sus opciones y sus preferencias.

¿Qué compromisos con el anuncio del evangelio suscita nuestro amor por Jesús?