5 de Octubre

Santa Faustina Kowalska, religiosa
Ba 4, 5-12. 27-29 / Sal 68, 33-37/ Lc 10, 17-24.
Feria o BMV. Verde o Blanco.

“Estén alegres
porque sus nombres están inscritos en el cielo”

En aquel tiempo,los setenta y dos regresaron muy contentos, diciendo: “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre”. Él les dijo: “Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Miren, les he dado el poder para caminar sobre serpientes y escorpiones, y sobre toda la fuerza del enemigo, y nada podrá hacerles daño. Sin embargo, no se alegren porque los espíritus se les someten, alégrense porque sus nombres están escritos en los cielos”. En esa hora, Jesús se alegró en el Espíritu Santo y dijo: “¡Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a los sabios e inteligentes, y las revelaste a los pequeños! Sí, Padre, así te pareció bien. Todo me lo entregó mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”. Volviéndose a los discípulos, dijo en privado: “Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Pues les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven, pero no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron”.

La evangelización es una obra que vence al mal, que destruye lo que impide al ser humano ser feliz; que desata cadenas y cura parálisis. Pero Jesús dice que lo importante no está ahí: el reino de Dios es algo más, es una promesa que se realizará plenamente junto a Dios. Y lo importante para el discípulo es saber que participará de esa herencia: su nombre queda inscrito en el cielo. Luego de enderezar el entusiasmo febril de los discípulos, Jesús exulta de gozo al ver cómo su Padre había dado dones a sus amigos, personas sencillas y entusiasmadas por su mensaje. Hombres y mujeres que han visto en Jesús al Hijo de Dios, que han visto el amor de Dios encarnado en los gestos de Jesús.

¿Cuál es nuestro entusiasmo por la evangelización?