5 de Noviembre

Santa Ángela de la Cruz, religiosa
Rm 12, 5-16a / Sal 130, 1-3 / Lc 14, 15-24. Feria. Verde.

“Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa”

En aquel tiempo, uno de los que estaban a la mesa con Jesús, le dijo: “¡Feliz el que coma en el banquete del reino de Dios!”. Él le dijo: “Un hombre dio una gran cena e invitó a muchos. A la hora de la cena, envió a su siervo a decir a los invitados: ‘Vengan, porque ya todo está preparado’. Pero todos, uno a uno, empezaron a disculparse. El primero le dijo: ‘Compré un terreno y necesito ir a verlo. Por favor, discúlpame’. Otro dijo: ‘Compré cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Por favor, discúlpame’. Y otro dijo: ‘Me acabo de casar, y por eso no puedo ir’. El siervo regresó y contó estas cosas a su amo. Entonces el dueño de la casa se encolerizó y dijo a su siervo: ‘Sal rápido a las plazas y a las calles de la ciudad y trae aquí a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos’. El siervo dijo: ‘Señor, se ha hecho lo que ordenaste y todavía hay lugar’. El amo dijo al siervo: ‘Sal a los caminos y a las propiedades y hazlos entrar, para que se llene mi casa’. Pues yo les digo que ninguno de aquellos invitados probará mi cena”.

El evangelio de hoy nos muestra la vida eterna como una invitación amenazada por dos tentaciones que nos pueden alejar del banquete celestial. La primera: los ajetreos y afanes de la vida, los negocios. La segunda: los amores humanos. Por ir a mirar un campo recién comprado o por probar unos bueyes, algunos se excusan de acoger la invitación de Dios. Están tan acaparados por la subsistencia que no les queda tiempo para detenerse, para banquetear. Otros están tan sumergidos en relaciones amorosas posesivas, acaparadoras, que reemplazan a Dios por una criatura humana. Ni los negocios ni el amor matrimonial son condenados aquí. Lo que se cuestiona es el puesto que toman en nuestras vidas. Pues ni el matrimonio ni los negocios son el fin de la vida, sino la unión con Dios.

¿Cuáles son las tentaciones que más nos apartan de Dios?