27 de Abril

“Dios envió a su Hijo para que el mundo se salve”

(Juan 3, 16-21)

 

Permitamos que la Palabra del Señor toque nuestra vida

Nicodemo era un fariseo autentico, que acogió a Jesús como el Maestro enviado por Dios y le abrió el corazón. En un dialogo íntimo que tuvo con El, Jesús le reveló el mensaje central del evangelio sintetizado en estas palabras: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en Él tenga vida eterna y nadie perezca.

 La persona divina-humana de Jesús es la expresión viva del amor del Padre por cada ser  humano en quien El ve un reflejo vivo de su querido Hijo. Porque en él nos ha creado, rescatado y en El somos sus  hijos amados. Por ello, es decisivo para nosotros  abrir el corazón a Jesús Hijo del Padre, porque en Él está nuestra salvación y felicidad plenas.

Al permitir que Jesús entre en nuestra vida participamos de su filiación divina y entramos en el mundo de la luz, allí si nos es posible vivir como  quiere Dios.

 

Reflexionemos:

Preguntémonos: ¿He aceptado que Jesús entre y tome posesión de mi vida? ¿Me dejo guiar por Él para mi actuar sea según Dios? Gracias Jesús en Ti somos hijos amados de Dios.

  

Oremos:

Amado Jesús, Tú has sido enviado por el Padre para que en Ti tengamos vida eterna, vida divina; acrecienta y fortalece nuestra fe en Ti, para que nuestras acciones agraden a Dios. Amén.

 

Recordemos:

El que cree en Él, no se condena, pero el que no cree, ya está condenado, por no confesar el nombre del Hijo único de Dios.

 

Actuemos:

Alimento cada día mi relación personal con Jesús a cultivando la  oración y purificando las intenciones de mi corazón. 

 

Profundicemos:

Dios nos ama como un padre a su hijo, proveyendo a todo lo que necesitamos, corrigiendo nuestros errores…Nos ama como una madre, abrazándonos con su ternura, alimentándonos de sí mismo, defendiéndonos con pasión, dispuesto a todo por nosotros… Y nos ama como un amigo fiel, que está siempre presente, dispuesto a sacrificarse a Sí mismo para que tengamos vida abundante y feliz.

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