2 de Septiembre

“A vino nuevo, odres nuevos”

(Lc 5, 38)

 

Permitamos que la Palabra de Dios toque nuestra vida

Seguir a Jesús significa entrar en un dinamismo continuo de conversión que nos exige  cada vez más revestirnos de una vida nueva que sea congruente con sus enseñanzas. De allí, que Jesús en el evangelio de este día, invite a sus discípulos a vivir de manera diferente, las prácticas del ayuno y la oración tan importantes dentro de la tradición religiosa judía. Pues ya no se trata tanto de seguir o no, ciertas prescripciones religiosas, sino de llevar a la vida de cada día la novedad que la propuesta del Reino representa, a través de actitudes concretas que comprometan nuestra vida con las necesidades de los demás. Solo así, nuestra vida podrá ser ese odre nuevo que acoja en su seno el vino nuevo que la propuesta de Jesús y su Reino, representan para la humanidad.

 

Reflexionemos: ¿Cómo acogemos la novedad que Jesús nos ofrece cada día en su Palabra?, ¿nos dejamos transformar por ella?

 

Oremos: Ayúdanos, Señor, a nutrirnos cada día con el vino nuevo de tu Palabra, a dejar que fermente cada vez más nuestra existencia y nos lleve a irradiar tu amor a los demás. Amén. 

 

Recordemos: Seguir a Jesús, es comprometernos a llevar a nuestra vida sus enseñanzas.

 

Actuemos: Aprovechemos esta jornada para preguntarnos si ponemos o no, en práctica los valores que Jesús nos comunica cada día en su Palabra.

 

Profundicemos: Ser un odre nuevo implica abrir nuestra vida a la conversión y transformar aquello que nos impide darnos con mayor generosidad a los demás (Libro: Reflexiones en el camino para armonizar tu vida).

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