16 de Diciembre

 

“Juan el Bautista es el mensajero que prepara el camino al Señor” (Lucas 7, 24-30)

 

Permitamos que la Palabra del Señor toque nuestra vida

Al iniciar hoy la novena de Navidad una nueva luz de esperanza se enciende en nuestras familias y comunidades: el Señor viene a quedarse con nosotros; por ello, nos prepararnos con gozo a recibirlo, aprendiendo el camino sinodal que nos une como hermanos  para seguir juntos los pasos de Jesús guiados por su Santo Espíritu. Juan Bautista es el testigo fiel, nos precede con el fuego de su palabra y su manera de vivir.

Juan ha anunciado la llegada del Mesías indicando a Jesús como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, pero llega un momento en que es encarcelado por anunciar la verdad. Estando en la prisión y ver cómo aquel que indicó como el Mesías se comporta en un modo tan humilde y tan cercano a la gente, que él no esperaba, se pregunta sorprendido: ¿será este el Mesías? ¿No me habré equivocado? A la humillación de la cárcel se añade ahora la oscuridad de la fe. Pero como Juan es hombre de Dios, resuelve su inquietud enviando sus discípulos a que pregunten a Jesús:¿eres Tú el que ha de venir o debemos esperar a otro? Y cuando comprende el proceder de Jesús, comienza a retirarse para dejar que Jesús sea reconocido como el enviado de Dios.

Mientras la figura luminosa de Juan desaparece, Jesús comienza habla de él afirmando que es más que un profeta. Su vida y el fuego de su palabra nos siguen indicando hoy cómo aceptar a Jesús como el Mesías: “es necesario que yo disminuya para que Cristo crezca”.

 

Reflexionemos:

¿Acepto y quiero entrar en este itinerario espiritual de vaciamiento para dar espacio a Jesús en mi vida?  ¿En que necesito disminuir yo para que Cristo crezca en mí?

 

Oremos:

Gracias Jesús, Dios y Salvador nuestro porque sigues viniendo a nuestra vida; nunca abandonas a tu pueblo que peregrina en este mundo. Enséñanos a caminar juntos hacia Ti que eres nuestro Camino, nuestra Verdad y nuestra Vida. Ven Señor Jesús. Amén.

 

Recordemos:

Este es de quien yo dije: “Detrás de mí viene un hombre, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo”… y no soy digno ni siquiera de desatar la correa de su sandalia».

 

Actuemos:

Me preparo a la venida del Señor, siendo cercano y solidario con las personas que viven a mi lado.

 

Profundicemos:

Hoy todos los que anhelamos agradar a Dios deberíamos decir: “Es necesario que yo mengue para que Cristo crezca en mí. Pero ¿Qué significa menguar?, menguar significa morir a sí mismo y permitir que la presencia y el amor de Jesús resplandezcan en nuestra vida.

 

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