15 de Noviembre

San Alberto Magno, obispo y doctor de la Iglesia
Sb 13, 1-9 / Sal 18, 2-5 / Lc 17, 26-37. Feria o ML. Verde o Blanco.

El día que se manifieste el Hijo del hombre

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Como sucedió en los días de Noé, así también sucederá en los días del Hijo del hombre: comían, bebían, se casaban hombres y mujeres, hasta el día en que Noé entró en el arca; vino el diluvio y acabó con todos. Lo mismo sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban y construían. Pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. Lo mismo sucederá el día en que el Hijo del hombre se revele. En aquel día, el que esté en la terraza y tenga sus bienes en casa, que no baje a recogerlos; y lo mismo, si alguien está en el campo, que no vuelva atrás. Acuérdense de la mujer de Lot. Quien intente conservar su vida, la perderá, pero quien la pierda, la conservará. Les digo que en esa noche se encontrarán dos a la misma mesa: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán. Estarán dos mujeres moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán”. Ellos le preguntaron: “¿Dónde, Señor?”. Él les respondió: “Donde está el cuerpo, allí también se juntarán los buitres”.

El mal no está en el origen de la creación. En ninguna parte se dice que Dios creó el mal. Simplemente aparece una misteriosa serpiente seductora, que tienta al ser humano y este termina cediendo. Pero el mal no estaba al principio. No es eterno. Tampoco el pecado. El pecado original no quiere decir pecado eterno. Lo único eterno es Dios, lo único eterno es la vida de Dios. Eso significa que algún día el pecado cesará, que el mal cesará, porque lo que comenzó un día terminará otro día. Los cristianos llamamos a ese final el día del Señor, el día de la manifestación gloriosa de Cristo, que ha vencido la muerte, que ha vencido al pecado, que ha derrotado al mal. ¿Quién quiere seguir hablando de este final glorioso con conceptos fríos? ¿No es mejor narrarlo como una epopeya grandiosa en que el amor invencible de Dios pone todo bajo el estrado de sus pies?

¿Cómo nos preparamos para el final de nuestra vida?