15 de Mayo

San Isidro, labrador
Hch12, 24 – 13, 5a / Sal 66, 2-3. 5-6. 8 / Jn 12, 44-50. Feria. Blanco.

“Yo vine para ser luz del mundo”

En aquel tiempo, Jesús exclamó: “El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió; y el que me ve a mí, ve al que me envió. Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que cree en mí no permanezca en las tinieblas. Si alguno escucha mis palabras y no las guarda, yo no lo condeno, porque no vine para condenar al mundo, sino para salvar al mundo. Quien me rechaza y no acepta mis palabras tiene ya quien lo juzgue: la palabra que dije lo juzgará en el último día. Porque yo no he hablado por mí mismo, sino que el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que debo decir y hablar. Y yo sé que su mandato es vida eterna. Por eso, lo que yo hablo es lo que me ha dicho el Padre”.

Para el cristiano el camino es Jesús: hay que ver a Jesús. “Fijos los ojos en Jesús”, se lee en la carta a los Hebreos (12, 2). Para ver a Jesús hay que leer y saborear la narración de su vida en los evangelios. Hoy los avances de las ciencias bíblicas están al alcance de los creyentes. Hasta regalan Biblias en algunos lugares. Leyendo asiduamente el evangelio conoceremos a Jesús y sabremos cómo es Dios. Entonces podremos salir a anunciarlo en misión, porque lo habremos visto formarse en nosotros.

¿Qué esfuerzos hacemos para conocer mejor la Sagrada Escritura?