14 de Agosto

San Maximiliano María Kolbe, presbítero y mártir
Dt 34, 1-12 / Sal 65, 1-3a. 5. 8. 16-17 / Mt 18, 15-20.
Propio de la MO. Rojo.

“Si te hace caso, has salvado a tu hermano”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Si tu hermano peca, ve y corrígelo, estando los dos a solas. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Pero si no te escucha, lleva contigo a una o dos personas, para que todo el asunto se sustente por la palabra de dos o tres testigos. Pero si se niega a escucharlos, dilo a la iglesia. Si también se niega a escuchar a la iglesia, considéralo como el gentil y el cobrador de impuestos. En verdad les digo: todo lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo. En verdad les digo también: si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir cualquier cosa, mi Padre que está en los cielos se la concederá. Pues donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.

Hay que caer en la cuenta de algo que dice Jesús: “Si tu hermano ha cometido un pecado, ve y háblale personalmente y muéstrale su falta”. Lo primero es algo delicado: hay que saber discernir el pecado del hermano, su falta. La corrección exige distinguir entre debilidad y pecado, entre tentación y falta. El texto del evangelio indica que quien corrige está también animado por el deseo de ganar a su hermano. Lo que significa que no va con una intención punitiva, castigadora o condenatoria, sino de ir a ganar al hermano. Esta intención es fundamental para que la corrección sea fecunda. Además, el texto del evangelio enseña que si el primer paso no logra hacer cambiar al hermano, entonces hay que recurrir a otro hermano para ir a corregir al que cometió la falta. Este segundo paso muestra la discreción, el afán de no divulgar el pecado del hermano. Todo esto muestra lo exigente que es la corrección. Ella es más difícil que criticar a los hermanos. Pero es más fecunda y produce realmente cambios en la vida de la comunidad creyente.

¿Tenemos el coraje y el amor para corregir a los demás en lugar de criticarlos?