13 de agosto

 

“Serán los dos una sola carne” (Mt 19, 5)

 

El evangelio de este día nos remite a una de las realidades que cada vez más se hace presente en el seno de nuestras familias y hogares: el divorcio. Realidad que trae consigo no solo la ruptura del vínculo matrimonial entre los esposos sino también grandes sufrimientos para los hijos. Hoy Jesús nos invita de nuevo a mirar la importancia de la relación conyugal a través de la pregunta que uno de los fariseos le hace sobre la legitimidad del divorcio: “¿Es lícito a uno despedir a su mujer por cualquier motivo?”.  Ante dicho interrogante, Jesús muestra como la unión conyugal es bendecida por Dios y lleva a los esposos a ser siempre el uno para el otro: “Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne?’. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”. Quizás hoy a diferencia del tiempo de Jesús, son muchas otras las circunstancias que llevan a la separación de los esposos como el maltrato familiar, la falta de tolerancia y comprensión, la rutina, la infidelidad, entre otros; pero más allá de dichas realidades está llamado a prevalecer el diálogo entre ellos, la escucha, para reencontrarse de nuevo con el amor que los une y buscar entre los dos la mejor manera de recuperar su relación. Pidamos al Señor, en este día por aquellas parejas que viven dificultades o que están pensando divorciarse, para que puedan reencontrarse con el amor que los une y recomenzar de la mano de Dios su camino.

 

Reflexionemos:

¿Cómo vivimos nuestra relación de pareja?, ¿solucionamos nuestros problemas a través del diálogo y la escucha?

 

Oremos:

Te pedimos, Señor, en este día, por todos los esposos que tienen dificultades en su relación. Ayúdalos a recuperar los lazos de amor que los une, a través de la escucha, el diálogo, la comprensión y la entrega de sí. Amén.

 

Recordemos:

Dios hizo al hombre y a la mujer uno para el otro.

 

Actuemos:

Oremos en este día por nuestros familiares, amigos o conocidos que viven problemas en sus matrimonios, para que el Señor los ilumine y ayude a fortalecer su relación.

 

Profundicemos:

Muchas veces la falta de escucha, diálogo y comprensión lleva a las parejas a separarse precipitadamente sin buscar soluciones a sus problemas (Libro: ¿Por qué fracasan los matrimonios hoy?).

 

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