12 de Septiembre

Santísimo Nombre de María
Col 3, 12-17/ Sal 150, 1-5 / Lc 6, 27-38. Feria o ML. Verde o Blanco.

“Sean compasivos como su Padre es compasivo”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Pero a ustedes que me están escuchando les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a quienes los odian, bendigan a quienes los maldicen, oren por quienes los maltratan.Si alguien te golpea en una mejilla, preséntale también la otra, y si alguien te quita el manto, no le impidas que se lleve la túnica. Da a todo el que te pide, y si alguien te quita tus pertenencias, no se las reclames. Traten a los hombres como quieren que ellos los traten a ustedes. ¿Qué mérito hay, si ustedes aman a los que los aman? También los pecadores aman a quienes los aman. ¿Qué mérito hay, si ustedes hacen el bien a sus bienhechores? También los pecadores hacen lo mismo. Y si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito hay? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir lo mismo. Pero ustedes amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada a cambio; será grande su recompensa y serán hijos del Altísimo, porque Él es bondadoso con los ingratos y malvados. Sean misericordiosos como su Padre es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados. No condenen y no serán condenados. Perdonen y serán perdonados. Den y se les dará. Una medida buena, apretada, repleta, rebosante, se les dará en sus bolsas. Pues con la medida con que midan los medirán también a ustedes”.

Todos los mandamientos que nos da Jesús en el evangelio de hoy son excesivos, como para héroes. En realidad el cristiano ha de tomar conciencia de que sus relaciones con los demás miden la calidad de su fe y que sobre todo en su actitud ante el pecado ajeno, ante la ofensa, ante la agresión, es donde comprueba el talante y la profundidad de su fe. En el fondo se trata de ser como Dios nos ha tratado primero. En el fondo se trata de seguir la línea de comportamiento que Dios ha tenido con cada uno de nosotros: Dios nos ha perdonado hasta la saciedad, no nos ha devuelto con castigo nuestra rebeldía, nos ha amado cuando no éramos dignos de su amor. De la generosidad de Dios para con el creyente brota su generosidad para con los hermanos. Ese amor de Dios, que ha sido capaz de atraernos, que ha sabido vencer nuestras resistencias, ese amor se vuelve el modelo.

¿Qué habilidades no violentas hemos desarrollado para vencer diariamente el mal?