10 de Julio

Santos Agustín Zhao Rong, presbítero,
y compañeros mártires
Gn 41, 55-57; 42, 5-7. 17-24a / Sal 32, 2-3. 10-11. 18-19 / Mt 10, 1-7. Feria o ML (en Colombia). Verde o Rojo.

“Vayan a las ovejas descarriadas de Israel”

En aquel tiempo, Jesús llamó a sus doce discípulos, les dio poder para expulsar espíritus inmundos y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el cobrador de impuestos; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el cananeo y Judas el Iscariote, el que lo traicionó. A estos Doce Jesús los envió, después de darles estas instrucciones: “No vayan por el camino de los gentiles ni entren en las ciudades de los samaritanos. Más bien, vayan a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Proclamen por el camino que el reino de los cielos está al alcance”.

Cada evangelizador que comparte de alguna manera la misión de los apóstoles, cada cristiano que quiere compartir con el mundo la buena noticia de haber conocido a Cristo, todo predicador de la Palabra debe dar signos de esa cercanía del reino. Porque los hombres y mujeres de todos los tiempos son testarudos, son de dura cerviz y no creerán si no ven ciertas señales que atestiguan que los mensajeros son realmente enviados de Dios. Notemos que se trata de signos que tienen que ver con el amor, con la solidaridad, con el poder sobre el mal que agobia y entristece la vida humana.

Nuestra predicación, ¿es coherente con la vida que llevamos?