10 de Agosto

SAN LORENZO, DIÁCONO Y MÁRTIR
2Co 9, 6-10 / Sal 111, 1-2. 5-9 / Jn 12, 24-26. Propio de la Fiesta. Rojo.

“A quien me sirve, el Padre lo premiará”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “En verdad, en verdad les digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto. Quien ama su propia vida, la pierde; en cambio, quien odia su propia vida, la conserva para la vida eterna. Si alguien quiere servirme, que me siga, y donde yo esté, también estará mi servidor. Y si alguien quiere servirme, el Padre lo honrará”.

Los diáconos son ministros ordenados de la Iglesia. Algunos reciben ese ministerio de forma temporal: reciben el diaconado para luego ser ordenados sacerdotes. Otros son “diáconos permanentes”: generalmente casados, que reciben ese ministerio. San Lorenzo es el patrono de los “diáconos”. Esta palabra significa, en griego, servidor. Los diáconos son llamados a servir la Palabra, por eso cuando participan en la Eucaristía deben hacer la homilía. Además, pueden realizar otros servicios litúrgicos: bautizar y casar. Pero también son llamados a servir a los pobres. Su vocación, que es la de dar generosamente, les pide morir a sus gustos, a sus preferencias, para que Dios y su reino sean lo primero en sus vidas. Así lo hizo san Lorenzo, que no solo dio su tiempo y sus bienes sino su propia sangre.

¿En qué medida seguimos a Jesús que no vino a ser servido sino a servir?