27 de Marzo

San Ruperto, obispo
Dt 4, 1. 5-9 / Sal 147, 12-13. 15-16.19-20 / Mt 5, 17-19. Feria. Morado.

“El que cumpla los mandamientos
más pequeños será grande”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos “No piensen que vine a abolir la Ley o los Profetas. No vine a abolir sino a dar plenitud. En verdad les digo que mientras no desaparezcan el cielo y la tierra, tampoco desaparecerán ni una letra ni una coma de la Ley, hasta que todo se cumpla. Por tanto, el que pase por alto uno solo de estos mandamientos más pequeños, y así lo enseñe a los hombres, será considerado el más pequeño en el reino de los cielos. En cambio, el que los cumpla y los enseñe, será considerado grande en el reino de los cielos”.

Jesús no se apega a la letra de la ley y la supera invitando a un amor capaz de amar incluso al que nos hace mal. Por esa razón Jesús, a diferencia de Moisés, no dictó ninguna ley a sus discípulos, les dio más bien las bienaventuranzas. Estas son mucho más que leyes, son una inspiración orientadora de actitudes profundas, más exigentes que las leyes. Por ejemplo, Jesús en lugar de decir a los discípulos que había que rezar dos veces al día, les dijo que oraran siempre y sin jamás desfallecer. Porque en el primer caso, se trata de una ley, en el segundo es cuestión de una actitud profunda de comunicación con Dios que no se puede legislar.

¿Hemos aprendido a vivir nuestra vida de fe como una respuesta generosa?