23 de Diciembre

San Juan de Kety, presbítero
Ml 3, 1-4. 23-24 / Sal 24, 4-5ab. 8-10. 14 / Lc 1, 57-66.
Feria Privilegiada. Morado.

Nacimiento de Juan Bautista

A Isabel se le cumplió el tiempo de dar a luz y tuvo un hijo. Sus vecinos y parientes oyeron que el Señor le concedió en abundancia su misericordia y se alegraban con ella. A los ocho días fueron a circuncidar al niño y lo llamaban con el nombre de su padre, Zacarías. Pero su madre dijo: “¡No!, se llamará Juan”. Le dijeron: “Ninguno de tu familia tiene ese nombre”. Hacían señas a su padre, preguntándole cómo quería que se llamara el niño. Él pidió una tablilla y escribió: “Su nombre es Juan”. Y todos quedaron sorprendidos. Al instante recuperó el habla y bendecía a Dios. Todos los vecinos se llenaron de temor, y todas estas cosas se comentaban en toda la región montañosa de Judea. Y todos los que las oían las meditaban en su corazón, diciendo: “¿Qué irá a ser este niño?”. Pues la mano del Señor estaba con él.

El nacimiento de Jesús estuvo rodeado de acontecimientos significativos, premonitorios de su grandeza y de su condición de Hijo de Dios. El nacimiento de Jesús fue una revolución radical en la historia humana: Dios vino hasta nosotros. Por eso, el nacimiento de san Juan Bautista, que lo antecede, es un momento especial, que indica de qué personaje se trata. Juan Bautista será reconocido como el Precursor, el que mostrará a los discípulos al Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. Su misión fue importantísima: preparó los caminos a Jesús.

¿Somos unos instrumentos de Dios al servicio del reino?