24 de Diciembre

Santa Erminia, religiosa
2 S 7, 1-5. 8b-12. 14a. 16 / Sal 88, 2-5. 27. 29 / Lc 1, 67-79.
Feria privilegiada. Morado.

Nos visitará el Sol que nace de lo alto

En aquel tiempo, Zacarías, su padre, quedó llenó del Espíritu Santo y profetizó: “Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque visitó y rescató a su pueblo. Suscitó para nosotros una fuerza salvífica en la casa de David, su siervo, como habló desde siempre por boca de sus santos profetas. Esa salvación nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian. Para mostrar misericordia con nuestros padres y acordarse de su santa alianza, del juramento que hizo a nuestro padre Abrahán; para concedernos que, sin temor y liberados de la mano de los enemigos, lo sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, toda nuestra vida. Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor, para preparar sus caminos, para dar a conocer la salvación a su pueblo mediante el perdón de sus pecados. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz”.

Hoy la Iglesia nos propone el himno de Zacarías. En el momento de la circuncisión el papá de Juan Bautista recupera la voz, después de nueve meses de mutismo. No había podido hablar dignamente delante de Dios para acoger el anuncio del nacimiento de su bebé; se había quedado sin palabras. Ahora recupera su voz y exclama: “¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo!”. Su oración es toda una lectura de los acontecimientos acaecidos en Galilea con su hijo Juan y con el Hijo de María, Jesús. Dios cumple sus promesas, Dios perdona los pecados de su pueblo; Dios, como un sol, nos visita desde lo alto; Dios viene a dirigir nuestros pasos por el camino de la paz.

¿Damos gracias a Dios en estos días de Adviento y Navidad?