“José, hijo de David, no tengas reparo en tomar por esposa a María, el hijo que ella espera fue concebido por obra del Espíritu Santo”.
(Mateo 1, 20)
Permitamos que la Palabra de dios toque nuestra vida
Dios eligió a María para ser Madre de su Hijo; Esta decisión del Dios Altísimo puso en marcha una corriente de intervenciones divinas que actúa en nuestra historia a través de mediaciones humanas, pero tiene como Actor principal al Espíritu Santo. Fue Él quien fecundó el seno virginal de María; Él anunció a José que había sido elegido por Dios como padre adoptivo del Mesías. Y será Él quien actuará en Jesús Hijo de Dios y en nosotros, que seguimos sus pasos
El evangelio de hoy nos permite ver cómo actúa Dios en el corazón humano: José de Nazaret está pasando por una dura prueba: María su prometida esposa, antes de que vivan juntos, está esperando un hijo. Según la costumbre de Israel, María debería ser lapidada; pero José que era justo decide romper su compromiso con ella, en secreto, para no exponer su vida. Y Dios viene a su encuentro, le revela que la gravidez de María es obra del Espíritu Santo y él ha sido escogido como padre adoptivo de su Hijo eterno. De este modo, Dios protege también a María que ha confiado plenamente en Él.
Qué hermoso constatar cómo Dios ama, acompaña y conduce la vida de cada uno de sus hijos; y cómo todo lo positivo y hermoso que acontece en nuestra vida viene de Dios. A través de Jesús y el Espíritu Santo. Dios lleva a cumplimiento todas sus promesas salvadoras: su amor es siempre fiel y nunca seremos defraudados por Él
Reflexionemos:
¿He puesto toda mi confianza en Dios? ¿Busco, en cada circunstancia de mi vida la voluntad de Dios y el bien de quien ha El pone a mi lado? ¡Espíritu Santo, guíame, quiero dejarme conducir por Ti!
Oremos:
Gracias Padre Dios porque Tú no abandonas la obra de tus manos! Gracias por enviarnos a tu Hijo para que en Él todos seamos hijos tuyos. Gracias, a Ti Jesús, porque a través de tu Santo Espíritu, nos ayudas a vivir y amar como Tu nos has amado. Amén.
Recordemos:
«No se inquieten por cosa alguna; antes bien, en toda ocasión, presenten a Dios sus peticiones, mediante la oración y la súplica, acompañadas de acción de gracias. Y la paz de Dios, que supera todo conocimiento, custodiará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.» Filipenses 4, 6-7
Actuemos:
Hoy reavivo mi confianza en Dios para permanecer fiel a su voluntad en los momentos de oscuridad e incertidumbre. Quiero que la voluntad de Dios sea la meta de mi vida, cada día.
Profundicemos:
No importa lo que enfrentes en la vida, nunca te sueltes de la mano de Dios. El es tu Fuerza.
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