16 de Septiembre

Santos Cornelio, papa, y Cipriano, obispo, mártires. MO. R.

 

Cornelio significa “fuerte como un cuerno”. No se conoce su fecha de nacimiento. Este Pontífice (6 de marzo de 251-junio de 253) fue martirizado en la persecución del emperador Decio en el año 253. San Cipriano nació en el año 200 en Cartago (norte de África) y se dedicó a la labor de educador, conferencista y orador público. Murió el 14 de septiembre de 258 en Cartago.

 

 

 

Primera Lectura

Lectura de la Primera Carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 31 ─ 13, 13

Hermanos: Ambicionen los carismas mejores. Y aún les voy a mostrar un camino excepcional. Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden. Ya podría tener el don de profecía y conocer todos los secretos y todo el saber, podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada. Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve. El amor es paciente, afable; no tiene envidia; no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca. ¿El don de profecía?, se acabará. ¿El don de lenguas?, enmudecerá. ¿El saber?, se acabará. Porque limitado es nuestro saber y limitada es nuestra profecía; pero, cuando venga lo perfecto, lo limitado se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño. Cuando me hice un hombre acabé con las cosas de niño. Ahora vemos confusamente en un espejo; entonces veremos cara a cara. Mi conocer es por ahora limitado; entonces podré conocer como Dios me conoce. En una palabra: quedan la fe, la esperanza, el amor: estas tres. La más grande es el amor.

 

L: Palabra de Dios

T: Te alabamos, Señor

 

Salmo responsorial 32, 2-5. 12. 22

R.Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

Den gracias al Señor con la cítara, toquen en su honor el arpa de diez cuerdas; cántenle un cántico nuevo, acompañando los vítores con bordones / R.

La Palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; Él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra / R.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que Él se escogió como heredad. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti / R.

 

 

 

Evangelio San Lucas 7, 31-35

Tocamos y no bailan, cantamos lamentaciones y no lloran

En aquel tiempo, dijo el Señor: “¿A quién se parecen los hombres de esta generación? ¿A quién los compararemos?”. Se parecen a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros: ‘Tocamos la flauta y no bailan, cantamos lamentaciones y no lloran’. Vino Juan el Bautista, que ni comía ni bebía, y dijeron que tenía un demonio; viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: ‘Miren qué comilón y qué borracho, amigo de publicanos y pecadores’. Sin embargo, los discípulos de la sabiduría le han dado la razón”.

 

S: Palabra del Señor                                               T: Gloria a ti, Señor Jesús

 

 

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