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15 de julio

“No tengan miedo a los que matan el cuerpo”

(Mt 10, 24-33)

 

Permitamos que la Palabra de Dios toque nuestra vida

En la comunidad de Mateo parecía notarse un ambiente de escepticismo y desencanto debido a una serie de fracasos y problemas que habían surgido dentro de la comunidad. El hecho que el evangelista Mateo insista tanto en el tema de la persecución, refleja la complejidad del ambiente en el cual los cristianos vivían y luchaban su fe: no era nada fácil, era como un pasar por una puerta estrecha.

Mateo invita a renovar los ánimos de una comunidad misionera que está perdiendo el impulso. Tres veces, hace sonar el imperativo: “¡No tengan miedo!” (10,26.28.31). Dios es Papá que tiene cuidados maternos con su comunidad, en Él se puede confiar. La vida está segura en sus manos: “hasta los cabellos de su cabeza están todos contados” (10,30).
El discípulo debe estar siempre muy centrado en su opción, con la mirada puesta donde es, porque si no, el mundo que él encuentra difícil de cambiar puede terminar cambiándolo a él. Por eso: “Teman más bien al que puede destruir al hombre entero en el fuego que no se apaga” (10,28).

 

Reflexionemos: No tengan miedo, porque la verdad siempre saldrá a la luz. Dios siempre nos protege porque cada uno vale más que los gorriones.  ¿Estoy seguro de las Palabras de Jesús, tengo la certeza de que el conduce mi vida y me envía a Evangelizar?

 

Oremos: Ven, Espíritu santo, ilumíname, ayúdame a vencer mis miedos y comunicarte con mi vida en los lugares donde voy. Amén.

 

Recordemos: Que somos muy amados y predilectos del Señor, él nos cuida y tiene hasta contados nuestros cabellos, nos cuida como gorriones y si lo declaramos como el Señor de la vida y somos sus testigos, él nos presentara ante el Padre y nos dará la paz definitiva.

 

Profundicemos: En el Evangelio de hoy (cfr Mt 10, 26-33) el Señor Jesús, después de haber llamado y enviado en misión a sus discípulos, los instruye y los prepara para enfrentar las pruebas y las persecuciones que encontrarán. Ir en misión no es hacer turismo, y Jesús advierte a los suyos: “Encontraréis persecuciones”. Los exhorta así: ‘No les tengáis miedo. No hay nada encubierto que no deba ser descubierto (…)  Lo que yo les digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz. (…) Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma’ (26-28). Solo pueden matar el cuerpo, no tienen el poder de matar el alma. El envío a la misión de parte de Jesús no garantiza a los discípulos el éxito, así como no los pone a salvo de fracasos y de sufrimientos. Tienen que tener en cuenta tanto la posibilidad del rechazo, como la de la persecución. Esto asusta un poco, pero es la verdad. Papa Francisco

 

 

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