13 de Junio

San Antonio de Padua, presbítero
y doctor de la Iglesia
2 Co 3, 15 – 4, 1. 3-6 / Sal 84, 9-14 / Mt 5, 20-26.
Propio de la MO. Blanco.

“Todo el que esté peleado con su hermano será procesado”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Porque yo les digo que si su justicia no supera a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el reino de los cielos. Ustedes escucharon que se dijo a los antepasados: ‘No matarás’. El que mate será considerado culpable en el juicio. Pero yo les digo: Todo el que se encolerice contra su hermano será considerado culpable en el juicio. Y el que le diga a su hermano: ‘imbécil’, será considerado culpable ante el sanedrín. Y el que le diga ‘insensato’ será condenado a la gehennade fuego. Por tanto, si presentas tu ofrenda sobre el altar y allí te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda delante del altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano. Luego ya puedes ir a presentar tu ofrenda. Llega pronto a un acuerdo con tu adversario, mientras estés con él en el camino, para que el adversario no te entregue al juez y el juez al guardia y te echen a la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que pagues la última moneda”.

Si nos atrevemos a interpretar el evangelio de hoy podemos decir lo siguiente: para Jesús lo más importante en la fe es la relación con los demás. Una fe que se contenta con ritos en lugar de preocuparse por la calidad de las relaciones que produce entre las personas, es una fe ritualista que olvida lo esencial: la reconciliación y la paz entre las personas. Y es que en realidad lo más difícil es el amor, pero a la vez es lo más grande. Es más, la fe puede esconderse detrás de los ritos para ocultar el egoísmo larvado que hay en la vida de un creyente. La fe de los fariseos era más bien ritualista, apegada a la ley, pero descuidaba enormemente a los demás, especialmente a los pobres. Una fe así no es la que Jesús enseñó a sus discípulos y no es la que nos propone la Iglesia hoy.

¿Cómo son nuestras relaciones en el hogar, en el convento, en el trabajo?