12 de Diciembre

 

¿Qué debemos hacer nosotros?  

(Lucas 3, 1)

 

 Permitamos que la Palabra del Señor toque nuestra vida

En el evangelio de hoy se repite tres veces esta pregunta: «¿Qué tenemos que hacer nosotros?» A la multitud, el Bautista le responde que compartan los bienes de primera necesidad. A los cobradores de impuestos les dice que no exijan nada más que la suma debida. Y a los soldados les pide no extorsionar a nadie. Tres respuestas para un idéntico camino de conversión que se expresa en compromisos concretos de justicia, hermandad y solidaridad. Este es el camino que Jesús siempre nos indica: amor fraterno real y concreto. Ninguna persona está excluida de recorrer este camino de conversión a Dios y a los hermanos.

En estas palabras nos parece ver a Dios ansioso por usar misericordia con todos y acoger a cada uno de sus hijos con un tierno abrazo de reconciliación y perdón. La pregunta que la gente hacía al Bautista: ¿ Qué tenemos que hacer? Remueve también hoy nuestro interior y Juan nos repite las mismas palabras: conviértanse, practiquen la justicia, vivan como hermanos y sean solidarios. Este camino de conversión  exige una renuncia sincera a nuestros intereses egoístas, pero nos deja al mismo tiempo una profunda alegría n el corazón. Con Dios es así: quien se acerca a Él con corazón sincero, experimenta una alegría tan honda que nada ni nadie nos puede quitar.

Realmente, aunque haya problemas, si ponemos toda nuestra confianza en Dios, el Espirita Santo  nos hace experimentar la cercanía, el  perdón y la misericordia que Jesús ha traído a este mundo.

 

Reflexionemos:

¿Estoy dispuesto a convertir mi corazón a Dios y a los hermanos? ¡Jesùs, quiero vivir como Tú!                       

 

Oremos:

Gracias Padre por el don incomparable de Tu Hijo y de tu Santo Espíritu, ellos son las dos manos tiernas con las cuales Tu nos acoges y nos abrazas en tu amor. Queremos vivir como Jesús nos enseñó dejándonos guiar por el Espíritu Santo; ayúdanos a ser fieles a tu amor. 

 

Recordemos:

“Yo los bautizo con agua, pero viene otro que es más poderoso que yo. Yo ni siquiera merezco desatarle la correa de las sandalias. Él los va a bautizar con Espíritu Santo”.

 

Actuemos:

Hoy examino mi corazón para ver lo que el Señor quiere que cambie en mi relación con Él  y con las personas más cercanas a mi vida.

 

Profundicemos:

Promover una espiritualidad de la comunión, exige ante todo una radical conversión a Cristo, una dócil apertura a la acción de su Espíritu Santo y una acogida sincera de los hermanos». Juan XXIII.

Libro “Más allá del límite. Cómo avanzar en medio de las dificultades que sacuden y cambian el curso de la vida” William Ramos

 

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