11 de junio

 

“En seguida brotó sangre y agua” (Jn 19, 34)

 

Hoy celebramos como Iglesia la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Fiesta que nos recuerda el gran amor que Jesús siente por la humanidad entera y la invitación que nos hace, de dirigirnos siempre a él con confianza. Amor que brota de su pecho traspasado en la cruz, tal como lo narra en este día el cuarto evangelista: Al ver que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con la lanza, y en seguida brotó sangre y agua”. Agua y sangre, que recuerdan para nosotros los sacramentos del bautismo y la Eucaristía, con los que nacemos a una vida nueva, gracias al sacrificio de Jesús en la cruz y al perdón de los pecados que su gracia despierta en nosotros. Aprovechemos esta jornada para contemplar a Jesús en la cruz y ver como desde el madero continúa uniendo su dolor y sufrimiento al de la humanidad entera, y manifestándole su solidaridad y cercanía. Así mismo, contemplemos en su pecho traspasado, el ofrecimiento que nosotros desde los diferentes lugares que nos encontramos, podemos hacer a favor de los demás. Que en este día podamos amar a quienes están a nuestro lado, con el amor solidario y gratuito del corazón de Jesús.

 

Reflexionemos:

¿Cómo podemos llevar a nuestra vida el amor gratuito y solidario de Jesús?, ¿qué ofrecimientos cotidianos podemos hacer a favor de quienes sufren?

 

Oremos:

Danos, tu corazón, Señor, para aprender amar y darnos a cada momento como tú. Danos un corazón sincero, valiente, capaz de salir al encuentro de quienes sufren, confortarlos y animarlos a encontrarse contigo. Amén.

 

Recordemos:

En el corazón traspasado de Jesús, encontramos el modelo del amor que estamos llamados a tener con los demás.

 

Actuemos:

Confortemos en este día, a alguna persona que esté atravesando circunstancias difíciles.

 

Profundicemos:

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús nos ayuda a reconocer y experimentar el gran amor que Dios siente por la humanidad (Libro: Sagrado Corazón de Jesús. Fuente de toda consolación).

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