11 de Junio

San Bernabé, apóstol
Hch 11, 21b-26; 13, 1-3 / Sal 97, 1-6 / Mt 10, 7-13.
Propio de la MO. Rojo.

“Vayan y proclamen que el reino
de los cielos está cerca”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: “Proclamen por el camino que el reino de los cielos está al alcance. Sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, expulsen demonios. Gratuitamente lo recibieron, denlo gratuitamente. No adquieran oro, ni plata, ni cobre para sus bolsillos; tampoco lleven morral para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón, porque el obrero merece su alimento. Cuando entren en una ciudad o aldea, infórmense quién es digno en ella, y quédense allí hasta que se vayan. Al entrar en una casa, saluden. Si la casa es digna, la paz de ustedes llegue a ella, pero si no es digna, la paz de ustedes regrese a ustedes”.

Personajes como Bernabé, compañero de Pablo, son un testimonio de ese coraje que impulsó a los primeros misioneros a propagar la Buena Noticia de Cristo. Bernabé vendió un campo que tenía y dio el dinero a los apóstoles (cf. Hch 4, 36) y se dedicó a la predicación. Su nombre significa “El que sabe consolar y exhortar”. Después de haber andado unos años con Pablo, regresó a su isla natal, Chipre, donde, dice la tradición, recibió el martirio. Como dice Jesús en el evangelio: dio gratis todo lo que había recibido. Su palabra evangelizadora brotaba de su libertad y de su compromiso personal. Estaba lleno del Espíritu Santo y de fe y por eso es modelo de todo evangelizador.

¿Qué cambios pide este estilo misionero de Jesús en el evangelio de hoy?