1 de Agosto

CAMINANDO CON JESÚS

 

Presentación

 

Después del tiempo pascual y la fiesta de Pentecostés iniciamos como Iglesia el Tiempo Ordinario. Tiempo que nos invita a profundizar la vida cotidiana de Jesús, su relación con el Padre, sus discípulos y el anuncio del Reino. El nombre “ordinario” no indica que sea un tiempo inferior o menos importante que los demás ciclos del año litúrgico, sino que remite al tiempo en el que transcurre la mayor parte de la vida corriente de Jesús y la nuestra. De allí, que abarque 34 semanas en las que estamos llamados a crecer en nuestra relación con Dios y a descubrir su presencia en la realidad que vivimos.

 

Renovados por la acción del Espíritu Santo aprovechemos este tiempo de encuentro con Jesús en nuestra vida diaria, para aprender a caminar con Él y retomar nuestra vida con mayor esperanza a la luz de su Palabra. Que este nuevo tiempo litúrgico, marcado por la crisis actual del coronavirus, en el que todavía estamos llamados a permanecer aislados, adoptar mayores medidas de prevención, cuidar responsablemente de nosotros mismos y de los demás, nos lleve a afianzar nuestra relación con Dios y a ser desde el lugar donde nos encontramos, sembradores de esperanza.

 

El rey se entristeció, pero, por cumplir el juramento y por los invitados, ordenó que se la entregaran (Mt 14, 9)

El relato de la decapitación de Juan el Bautista por orden del rey Herodes nos lleva a percibir la presión que la imagen y la preocupación por el poder tenían sobre este soberano. Herodes pese a querer matar a Juan por las confrontaciones que hacía de la relación ilícita que mantenía con la mujer de su hermano Filipo, le temía porque el pueblo reconocía en él a un verdadero profeta. Pese a ello, Herodes por no faltar al juramento hecho a la hija de Herodías y no quedar mal ante los invitados manda a decapitar a Juan. Realidad que mirada al hoy de nuestra historia nos interpela y nos llama a confrontarnos ante la manera como nosotros muchas veces cedemos ante las expectativas que los demás tienen de nosotros, dejando de lado los valores y los principios que nos sustentan. Pidamos al Señor, en este día que ante la coyuntura actual que vivimos no cedamos ante las presiones sociales que esta realidad nos impone, sino que por el contrario sepamos discernir bien aquello que es mejor para nuestro bienestar y el de los nuestros a partir de los valores del evangelio.

 

Reflexionemos:

¿Nos dejamos llevar por la presión social que los demás hacen sobre nosotros?, ¿cómo podemos aprender a ser más fieles a nuestros valores y convicciones?

 

Oremos:

Ayúdanos, Señor, a tener un corazón libre, capaz de vivir sin necesidad de depender de los conceptos o los reconocimientos de los demás. Un corazón sabio que no se deje llevar por las expectativas ni por la presión que los demás ejercen sobre nosotros, sino que encuentre su mayor alegría en ser como es. Amén.

 

Profundicemos:

La libertad interior nos ayuda a ser personas auténticas, capaces de elegir aquello que desean sin presiones de los demás. Un corazón libre para amar traza un itinerario de encuentro personal que nos ayuda a ser personas coherentes y felices con aquello que somos y tenemos (https://paulinas.org.co/libreriavirtual/un-corazon-libre/: Un corazón libre para amar).

 

Recordemos:

La libertad interior nos lleva a esforzarnos por vivir con mayor profundidad los valores del Evangelio.

 

 

 

 

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