13 de Junio.

CAMINANDO CON JESÚS

 

Presentación

 

Después del tiempo pascual y la fiesta de Pentecostés iniciamos como Iglesia el Tiempo Ordinario. Tiempo que nos invita a profundizar la vida cotidiana de Jesús, su relación con el Padre, sus discípulos y el anuncio del Reino. El nombre “ordinario” no indica que sea un tiempo inferior o menos importante que los demás ciclos del año litúrgico, sino que remite al tiempo en el que transcurre la mayor parte de la vida corriente de Jesús y la nuestra. De allí, que abarque 34 semanas en las que estamos llamados a crecer en nuestra relación con Dios y a descubrir su presencia en la realidad que vivimos.

 

Renovados por la acción del Espíritu Santo aprovechemos este tiempo de encuentro con Jesús en nuestra vida diaria, para aprender a caminar con Él y retomar nuestra vida con mayor esperanza a la luz de su Palabra. Que este nuevo tiempo litúrgico, marcado por la crisis actual del coronavirus, en el que todavía estamos llamados a permanecer aislados, adoptar mayores medidas de prevención, cuidar responsablemente de nosotros mismos y de los demás, nos lleve a afianzar nuestra relación con Dios y a ser desde el lugar donde nos encontramos, sembradores de esperanza.

 

“Yo les digo que no juren en absoluto” (Mt 5, 35)

En este día en que celebramos la memoria de san Antonio de Padua, la liturgia nos recuerda la importancia de no dar falso testimonio. En la antigüedad las personas juraban por el cielo, por la tierra, por algún familiar para respaldar su palabra y suscitar la confianza de la otra persona. Era una manera de excusar las verdaderas intenciones de su corazón. Jesús invita a sus discípulos a ser transparentes, fieles a las promesas que hacen a Dios y a ser honrados con los demás.  En medio de la crisis que vivimos el Señor nos llama también a ser fieles a nuestros familiares, amigos, conocidos, pero especialmente a Dios, a cumplir las promesas que le hacemos como manera de cultivar una relación leal, auténtica y profunda con Él.

 

Reflexiona:

¿Vives la honradez en tus relaciones?, ¿cómo puedes acrecentar tu fidelidad a Dios y a los tuyos?

 

Ora:

Enséñanos, Señor, a ser personas auténticas y leales. Hablar siempre con la verdad y no a medias tintas. Ser transparentes en nuestras intenciones y relacionamientos. Amén.

 

Profundiza:

Ser auténticos en nuestras relaciones requiere de una vida espiritual fecunda, capaz de reconocer y trabajar las propias realidades personales. Inteligencia espiritual te ofrece una serie de meditaciones prácticas que te ayudará a edificar tu vida espiritual de la mano de la convivencia interpersonal. (https://paulinas.org.co/libreriavirtual/inteligencia-esp…cas-para-la-vida/: Inteligencia espiritual. Meditaciones integrales y prácticas para la vida).

 

Recuerda:

La transparencia de corazón nace de un corazón sincero capaz de abrirse con fe a la acción de Dios.