9 de Julio

CAMINANDO CON JESÚS

 

Presentación

 

Después del tiempo pascual y la fiesta de Pentecostés iniciamos como Iglesia el Tiempo Ordinario. Tiempo que nos invita a profundizar la vida cotidiana de Jesús, su relación con el Padre, sus discípulos y el anuncio del Reino. El nombre “ordinario” no indica que sea un tiempo inferior o menos importante que los demás ciclos del año litúrgico, sino que remite al tiempo en el que transcurre la mayor parte de la vida corriente de Jesús y la nuestra. De allí, que abarque 34 semanas en las que estamos llamados a crecer en nuestra relación con Dios y a descubrir su presencia en la realidad que vivimos.

 

Renovados por la acción del Espíritu Santo aprovechemos este tiempo de encuentro con Jesús en nuestra vida diaria, para aprender a caminar con Él y retomar nuestra vida con mayor esperanza a la luz de su Palabra. Que este nuevo tiempo litúrgico, marcado por la crisis actual del coronavirus, en el que todavía estamos llamados a permanecer aislados, adoptar mayores medidas de prevención, cuidar responsablemente de nosotros mismos y de los demás, nos lleve a afianzar nuestra relación con Dios y a ser desde el lugar donde nos encontramos, sembradores de esperanza.

 

 

“Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen” (Lc 11, 28)

El evangelio de este día nos ofrece una valiosa oportunidad para reconocer en nuestra madre María, un modelo de seguimiento y de escucha atenta de la Palabra de Dios. María, al igual que muchos de nosotros, antes de llegar a ser la madre de Jesús, vivió una continua búsqueda de Dios que la llevó a reconocerlo presente en la historia de su pueblo. Por eso, Jesús ante el comentario de la mujer que alaba el vientre de su madre, responde que es más valiosa su escucha atenta de la Palabra, no para demeritar su maternidad sino para exaltar su condición de madre y discípula. Escucha que se traduce en su fidelidad a la voluntad de Dios, al aceptar con fe su misión y llevarla adelante con la gracia del Espíritu. Hoy al celebrar la fiesta de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, pidamos a María que nos ayude a escuchar la Palabra de Dios con la misma fidelidad que lo hizo ella, para así saber enfrentar con valor y con fe las dificultades que llegan a nuestra vida y reconocer en ellas la mano providente de Dios.

 

Reflexionemos:

¿Cómo es nuestra escucha de la Palabra?, ¿qué lugar ocupa la virgen María en nuestra vida?

 

Oremos:

Ayúdanos, María, a hacer de las enseñanzas que recibimos a diario en la Palabra un lugar de encuentro vivo con Dios para iluminar las realidades que viven nuestros pueblos. Que como tú sepamos acogerla, llevarla a nuestra vida y reconocer en ella la mano de Dios que guía nuestra historia. Amén.

 

Profundicemos:

La devoción a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá ha acompañado diferentes momentos de la historia de nuestro país. Conocer un poco más sobre su devoción nos ayudará a reconocer en ella, a una madre que intercede el bienestar y la paz de todos aquellos que se encomiendan con fe a su protección (https://paulinas.org.co/libreriavirtual/soy-peregrino-de…istoria-y-novena/: Soy peregrino de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá. Historia y Novena).

 

Recordemos:

En María aprendemos a escuchar con fe la Palabra de Dios y llevarla a nuestra vida.