3 de enero

“Yo lo vi y declaro en calidad de testigo que Él es el Hijo de Dios”

(Jn 1, 34)

 

Permitamos que la Palabra de Dios toque nuestra vida

Un nuevo año siempre trae consigo el gran desafío de comenzar de nuevo, de dejar atrás los temores, las dificultades, lo desafíos que a veces nos impiden creer y lanzarnos en busca de nuevos horizontes. Pero cuando damos el paso de vivir estos desafíos de la mano de Dios, podemos como Juan el Bautista, testimoniar toda la fuerza, la creatividad, la apertura y la docilidad que su Palabra despierta en nuestra vida. Testimonio que tiene su base y su fundamento en la acción del Espíritu Santo, el cual nos ayuda a superar los propios límites personales para lanzarnos como Juan a testimoniar que Jesús es el Hijo de Dios, aquel en quien nuestra vida cobra sentido y plenitud. Pidamos al Señor, que al iniciar este año, podamos como Juan, testimoniar todo el bien que Dios obra a través de su Espíritu en nuestra existencia.

 

Reflexionemos: ¿Qué testimonio podemos dar de Dios en este nuevo año?, ¿somos dóciles a la acción del Espíritu como Juan?

 

Oremos: Gracias, Señor, por llenar nuestra vida de sentido y de esperanza. Por mostrarnos que guiados por tu Espíritu, podemos superar los temores que nos paralizan y abrir nuevas puertas. Amén. 

 

Recordemos: El Espíritu Santo nos ayuda a dar testimonio de todo el bien que Dios obra en nuestra vida.

 

Actuemos: Invoquemos en este día la presencia del Espíritu Santo y pidámosle que nos ayude a ser testigos del amor de Dios en nuestros hogares y lugares de trabajo.

 

Profundicemos: Comenzar este nuevo año de la mano del Espíritu nos ayudará a llenar nuestra vida de Dios (Libro: El Espíritu Santo fuente inagotable).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

¿Requiere asesoria? Activar chat