29 de julio

 

“Va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo” (Mt 13, 52)

 

A través de la parábola de la red y los peces, Jesús en el evangelio de este día, nos enseña la importancia de aprender a separar lo bueno de lo malo que llega a nuestra existencia: El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y a los malos los tiran”. Solo así podremos apreciar el verdadero valor que el Reino de Dios trae a nuestra vida y la novedad que este imprime a nuestra experiencia de fe, al invitarnos a ser personas buenas y misericordiosas que tengan en los valores del Reino el referente central de sus relacionamientos. Pidamos al Señor, en este día, la gracia de aprender a reconocer la novedad que él nos comunica en su Palabra y renovar nuestra vida a partir los valores que nos comunica en sus enseñanzas.

 

Reflexionemos:

¿Sabemos separar las cosas buenas y las malas que llegan a nuestra existencia?, ¿nos dejamos contagiar por la novedad que Jesús nos comunica cada día en su Palabra?

 

Oremos:

Danos, Señor, la capacidad de aprender a discernir a cada momento las realidades que llegan a nuestra existencia. A separar las cosas buenas de las malas y reconocer la manera de iluminarlas desde tu Palabra. Amén.

 

Recordemos:

Jesús nos invita a renovar cada día nuestra vida desde sus enseñanzas.

 

Actuemos:

Aprovechemos esta jornada para reconocer cuales son aquellas realidades que necesitamos cambiar para acoger la novedad que Dios nos comunica en su Palabra.

 

Profundicemos:

La parábola de la red y los peces nos ayuda a profundizar en familia los valores de la alegría, la rectitud y el discernimiento (Libro: La red y los peces).

 

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