24 de Septiembre

¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?

(Mt 20, 1-16)

 

Permitamos que la Palabra de Dios toque nuestra vida

La generosidad de Dios no tiene límites, por eso quiere que todos alcancemos el reino eterno, dándonos la posibilidad de ocuparnos en su viña, no importándole el momento, en la mañana, al mediodía,  en la tarde o al caer el día, la oferta está abierta. “Con la soberanía que ejerce Dios sucede lo que sucedió con un patrón que salió muy de mañana a contratar obreros para su viña. Convino con ellos en pagarles un denario al día y los mandó a su viña”. El primer llamado que Dios nos hace es a la vida, luego con la gracia de los sacramentos nacemos a una vida de fe que debemos cultivar, y por la fuerza del Espíritu Santo, vamos haciendo un camino de vida espiritual que nos abre al don de Dios poniéndonos a su servicio, para asumir con responsabilidad éste compromiso, no importa la edad, puede ser en la niñez, la juventud, en la vejez o cuando estamos llegando al momento final de nuestro paso por esta tierra: Al anochecer, le dijo el patrón a su mayordomo: ‘Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros”. El jornal para todos es el mismo: “un denario” es decir la vida eterna que hemos obtenido por la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

 

Reflexionemos: El Señor siempre está en camino y viene a nuestro encuentro, nuestra vida no se oculta a su mirada, de nosotros depende el dejarnos encontrar y comprometernos con su proyecto. ¿Soy de los que pido a Dios la gracia de ser obrero de su Reino?

 

Oremos: Señor, ayúdame a empeñarme con toda mi mente, mi voluntad y mi corazón en ser un fiel obrero de tu viña. Amén.

 

Actuemos: Continuar haciendo el camino de conversión.

 

Recordemos: “Estos últimos solo trabajaron una hora, y los trataste lo mismo que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el calor’. Él le respondió a uno de ellos: ‘Amigo, no soy injusto contigo. ¿No habíamos convenido en que te pagaría un denario? Toma tu denario y vete”.

 

Profundicemos: El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones. Cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente (Sal. 144)

 

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