24 de enero

“Salió el sembrador a sembrar”

(Mc 4, 1-20)

 

Reflexionemos: Hoy tenemos muchos elementos importantes para reflexionar a partir de la Palabra de Jesús, nos detenemos en dos:

  1. Enseñar a orillas del lago: imaginemos la escena y detengámonos en la orilla, no es directamente en tierra, no es directamente dentro del agua… Jesús enseña para todas las situaciones existenciales.
  2. Se reunió una multitud tan grande en torno a Él, que tuvo que subirse a una barca… Claro, Jesús desborda nuestras expectativas y se acomoda a nuestras situaciones para hablarnos.

 

Oremos: Jesús Maestro, tú que eres la Verdad, enséñame qué debo decir, cómo debo pensar… la parábola del sembrador hoy me muestra la gratuidad de tu amor, la paciencia y el silencio fecundo que da frutos de paz, serenidad, esperanza y amor. Amén.

 

Actuemos: En este día hago el ejercicio de sembrar en tierra abonada, al cabo de un tiempo contemplo la obra maravillosa de Dios creador.

 

Recordemos: “No creemos en las fórmulas, sino en las realidades que estas expresan y que la fe nos permite tocar. El acto de fe del creyente no se detiene en el enunciado, sino en la realidad enunciada. Estas permiten expresar y transmitir la fe, celebrarla en comunidad, asimilarla y vivir de ella cada vez más” (CIC, 170).

 

Profundicemos: La expresión: “El sembrador siembra la Palabra” permite profundizar la figura del sembrador y confrontarla con nuestra vida… ¿Qué estoy sembrando?

 

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