17 de enero

¿Está permitido en sábado salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?”

(Mc 3, 1-6)

 

Reflexionemos: Es increíble cómo Jesús está indignado por la dureza del corazón de los fariseos, que les importa más la ley que el sufrimiento de un hombre enfermo. Jesús cura a aquel hombre que tenía la mano paralizada, y llama la atención que Jesús utiliza la palabra “extiende la mano”. Para ser sanados por Jesús también hay que colocarse en movimiento, salir de sí mismos y confiar.

 

Oremos: Jesús Maestro, tú que eres la vida, dame la salud del cuerpo, de la mente y del corazón. Hoy extiendo mi mano hacia ti, manos que trabajan, oran, construyen y dan ánimo. Gracias por estar presente en mi sufrimiento y en el de tantas personas que conozco. Amén.

 

Actuemos: ¿Conozco a alguien con alguna dolencia en el cuerpo, la mente y en el corazón? Hoy caminaré hacia aquellas personas que están enfermas y tendré un detalle fraterno.

 

Recordemos: “Hasta que no llega a encontrarse definitivamente con su bien último que es Dios, la libertad implica la posibilidad de elegir entre el bien y el mal, y por tanto de crecer en perfección o de flaquear y pecar” (CIC, 1732).

 

Profundicemos: Profundiza sobre esta pregunta: “¿Es lícito, en día sábado hacer el bien o hacer el mal?, ¿salvar una vida o matar?”. Saca una conclusión viendo tu realidad externa.

 

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