15 de octubre

Escucha La Palabra de Dios para cada día

 

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías 25, 6-10a

Un día ofrecerá el Señor Omnipotente a todos los pueblos en el monte Sión un banquete de manjares suculentos, un banquete con vinos añejos, los manjares más sabrosos, los vinos más exquisitos. Arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el manto que enluta a todas las naciones. El Señor Dios destruirá la muerte para siempre, secará las lágrimas de todos los rostros, y borrará en toda la tierra el oprobio de su pueblo. Sí, lo ha dicho el Señor. Y se dirá en aquel día: “Ahí está nuestro Dios, de quien esperábamos la salvación: es el Señor, en quien nosotros esperábamos; ¡alegrémonos y regocijémonos de su salvación! Porque se posará sobre este monte la mano protectora del Señor”.

L: Palabra de Dios

T: Te alabamos, Señor

Salmo responsorial 22, 1-6

R. Habitaré en la casa del Señor por años sin término.

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas / R.
Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan / R.
Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa / R.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor, por años sin término / R.

Segunda Lectura

Lectura de la Carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 4, 12-14. 19-20

Hermanos: Sé vivir en la pobreza y sé vivir en la abundancia. He aprendido a hacerle frente a todo y en cualquier momento: a tener de sobra y a pasar hambre, a la abundancia y a las privaciones. Todo lo puedo gracias al Señor que me da fuerzas. En todo caso les agradezco el haber hecho suya mi tribulación. Mi Dios también, según su generosidad, proveerá a todas sus necesidades, y les dará parte en su gloria por medio de Cristo Jesús. A Dios, Padre nuestro, pertenece la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

L: Palabra de Dios

T: Te alabamos, Señor

Aclamación antes del Evangelio (Cf. Ef 1, 17-18)

El Padre de nuestro Señor Jesucristo nos conserve la luz del corazón, para que podamos apreciar mejor los bienes que esperamos gracias a su llamamiento.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 22, 1-14

Inviten al banquete a todos los que encuentren

En Jerusalén volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo y les dijo: “Con el reinado de Dios sucede lo que sucedió cuando un rey hizo un banquete para celebrar la boda de su hijo. Mandó a sus criados a llamar a los invitados, pero los invitados no quisieron ir. Volvió a mandar a otros criados con el encargo de decir a los invitados: ‘Ya tengo preparada la comida; he mandado matar novillos y reses cebadas: todo está listo. Vengan al banquete’. Pero ellos no les hicieron caso. Uno se fue a su finca en el campo y otro a sus negocios. Los demás agarraron a los criados, los maltrataron y los mataron. El rey se enfureció y mandó su ejército a acabar con aquellos asesinos y a incendiarles la ciudad. Luego dijo a sus criados: ‘El banquete está listo, pero los invita-dos no se lo merecían. Vayan, pues, a las afueras e inviten al banquete a todos los que encuentren en los caminos’. Los criados salieron a los caminos y recogieron a todos los que encontraron, malos y buenos. Y la sala del banquete se llenó de comensales. Al entrar el rey a saludar a los comensales, vio a uno que no llevaba vestido de fiesta. El rey le preguntó: ‘Amigo, ¿Cómo entraste aquí sin el vestido de fiesta?’. Y el otro se quedó mudo. Entonces el rey mandó a los servidores: ‘Átenlo de pies y manos y échenlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y la desesperación’. Porque muchos son los llamados, pero pocos los escogidos”.

S: Palabra del Señor                                     

T: Gloria a ti, Señor Jesús

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