13 de Marzo

“Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere”

(Jn 5, 17-30)

Permitamos que la Palabra de Dios toque nuestra vida

Jesús continúa revelándonos su misterio divino para que escuchando su Palabra y adhiriéndonos a Él, tengamos vida eterna:  

“Mi Padre sigue actuando  y yo también actúo. Lo que hace el Padre lo hace también el Hijo: lo mismo que el Padre resucita muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere. El Padre no juzga a nadie sino que ha dejado su  juicio al Hijo. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que está en Él”

En estas preciosas afirmaciones Jesús nos revela su divinidad; Él es una sola cosa con el Padre; por ello, Jesús no hace nada por su cuenta, sino que siempre actúa como el Padre le indica; Él y el Padre son uno; el que acepta a Jesús acepta a Dios, el que lo rechaza, rechaza a Dios.

Qué hermoso sería si todos fuéramos conscientes de esta incomparable realidad: gracias a la vida, Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, Hijo de Dios, somos en Él hijos amados de Dios; y gracias al Espíritu Santo que Él nos regala, poseemos su misma vida divina;  estamos en la corriente de la comunión Trinitaria. ¿Qué más habríamos podido desear?    

 

Reflexionemos: La conciencia de ser humanos y divinos como Jesús, y amados por Dios con el mismo amor que Él es amado, ¿qué  sentimientos despierta en mi corazón? ¿Deseo conocer mejor a Jesús para parecerme un poquito más a Él en mi modo de amar a Dios y a las personas? ¿Qué siento que hoy me pide el Señor?

 

Oremos: Padre bueno, gracias por el don incomparable de Jesús, tu Hijo; gracias por el Espíritu Santo que desde el día de nuestro Bautismo nos incorporó en su cuerpo resucitado para hacernos conformes a Él. Ayúdanos a vivir con conciencia la vida divina que llevamos dentro, gracias a Jesús y a tu santo Espíritu. Amén.

 

Actuemos: Quiero leer y meditar cada día el Evangelio para conocer mejor a Jesús y morir a mi egoísmo para que Él pueda vivir en mí.

 

Recordemos: En verdad en verdad les digo quien escucha mi Palabra y cree en Aquel que me envió, posee la Vida Eterna. 

 

Profundicemos: “Quien escucha y se adhiere a Jesús tiene la vida, la misma vida del Padre que es  vida eterna, vida divina. Cuando escuchamos la Palabra de Jesús y acogemos su misterio… somos admitidos en la comunión con Dios y pasamos de la muerte a la vida” (P. Fidel Oñoro).   

 

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