10 de Diciembre

 

«Les hemos tocado la flauta, y no han bailado, les hemos entonado endechas, y no se han lamentado.»

(Mateo 11, 17)

 

 Permitamos que la Palabra del Señor toque nuestra vida

En el evangelio de hoy, Jesús nos deja ver su profundo sufrimiento al constatar la insensibilidad de su pueblo y también la nuestra ante la novedad de su Palabra; Jesús nos ve como niños descontentos que no saben lo que quieren: si tocan la flauta no bailamos y si se cantan lamentaciones, no lloramos. Porque tal vez cada uno de nosotros quiere salvarse a su manera, siguiendo su propia voluntad y no hacemos caso ni a Jesús ni a los que en su nombre quieren ayudarnos. 

Por ello, Jesús nos invita con amor a no confundir la libertad con la autonomía; nos salvamos buscando juntos lo que Dios quiere de nosotros. La verdadera libertad la encontramos en Jesús que nos enseña a vivir unidos a Él, porque luchando con Jesús no nos sentimos nunca solos, sino que afrontamos todo evento grande o pequeño de la vida estando hombro a hombro con Dios, a quien sentimos Padre amoroso, que en todo momento está buscando nuestro mayor bien. 

Si contamos con Jesús, nuestra lucha será siempre victoriosa, porque podremos percibir fácilmente la mano providente de Dios que orienta a nuestro bien lo que acontece día a día.

 

Reflexionemos:

Me pregunto:¿Creo de todo corazón en el amor providente de Dios que guía mi vida? ¿Acepto la salvación que Jesús me ofrece gratuitamente o busco salvarme con mis propias fuerzas?¡María Madre de Dios ayúdame a amar la voluntad de Dios!    

 

Oremos:

Señor, Tú conoces lo que llevo en mi corazón  y sabes que muchas veces no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. Ayúdame a ser dócil a tus inspiraciones para que se cumpla en mí tu voluntad. Amén

 

Recordemos:

Aunque tu padre y tu madre te abandonaran Yo jamás me olvidare de ti”   Isaías 49, 17

 

Actuemos:

Con la certeza de que Dios en su bondad me lleva de Su mano, acepto con confianza y serenidad los momentos difíciles de la jornada en compañía de María.

 

Profundicemos:

Dios es mi abogado, mi mejor amigo, mi Salvador. Es El quien me acompaña cuando estoy solo, y el que se queda conmigo cuando todos parten. Dios siempre es fiel,  jamás  abandonará la obra de sus manos.

 
Libro: “Climas de oración”  Emilio Maza riegos

 

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