Maria Reina de los Apostoles

Te doy gracias, Jesús misericordioso, por habernos dado a María como Madre y te doy gracias a ti, María, por haber entregado la humanidad al Maestro divino, Camino, Verdad y Vida, y habernos aceptado a todos, en el Calvario, como hijos tuyos. Tu misión está unida a la de Jesús, que “vino a buscar a quien estaba perdido”.

Por esto yo, agobiado por mis pecados, mis ofensas y mis negligencias, acudo a ti, Madre, como esperanza suprema. Posa sobre mí tus ojos misericordiosos; sean para este hijo más enfermo tus más maternales solicitudes.

Todo lo espero de ti: perdón, conversión, santidad. Forma entre tus hijos a una nueva clase: la de aquellos en quienes abundó la gracia donde había abundado el pecado; que sean las personas que más te muevan a compasión, recíbeme entre ellos. Obra un gran milagro, cambiando un gran pecador en un apóstol. Será un motivo de gloria para Jesús y para ti, que eres Madre suya y mía.

Todo lo espero de tu corazón, Madre, Maestra y Reina de los apóstoles. Amén.