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29 de noviembre

Escucha La Palabra de Dios para cada día

 

Primera Lectura

Lectura de la Profecía de Daniel 5, 1-6. 13-14. 16-17. 23-28

En aquellos días, el rey Baltasar ofreció un gran banquete a mil de sus nobles, y se puso a beber vino delante de los mil. Bajo el efecto del vino, Baltasar mandó traer los vasos de oro y plata que su padre Nabucodonosor había cogido en el templo de Jerusalén, para que bebieran en ellos el rey junto con sus nobles, sus mujeres y sus concubinas. Cuando trajeron los vasos de oro que habían cogido en el templo de Jerusalén, brindaron con ellos el rey y sus nobles, sus mujeres y sus concubinas. Y mientras bebían vino, alababan a sus dioses de oro y plata, de bronce y de hierro, de madera y de piedra. De repente aparecieron unos dedos de mano humana escribiendo sobre el revoque del muro del palacio real, frente al candelabro; y el rey veía el dorso de la mano que escribía. Entonces su rostro palideció, sus pensamientos le turbaron, los músculos del cuerpo se le aflojaron, y las rodillas le entrechocaban. Trajeron a Daniel ante el rey, y este le preguntó: “¿Eres tú Daniel, uno de los judíos desterrados que trajo de Judea el rey, mi padre? He oído decir de ti que posees el espíritu de los dioses, y que en ti se encuentran inteligencia, prudencia y una sabiduría extraordinaria. He oído decir de ti que tú puedes interpretar sueños y resolver problemas; pues bien, si logras leer lo escrito y exponerme su interpretación, te vestirás de púrpura, llevarás al cuello un collar de oro y ocuparás el tercer puesto en mi reino”. Entonces Daniel habló así al rey: “Quédate con tus dones y da a otro tus regalos. Yo leeré al rey lo escrito y le expondré su interpretación. Te has rebelado contra el Señor del cielo y has hecho traer a tu presencia los vasos de su templo, para beber vino en ellos en compañía de tus nobles, tus mujeres y concubinas. Has alabado a dioses de plata y oro, de bronce y hierro, de madera y piedra, que ni ven, ni oyen, ni entienden; mientras que al Dios dueño de tu vida y tus empresas no lo has honrado. Por eso él ha enviado esa mano para escribir este texto. Lo que está escrito es: ‘Contado, Pesado, Dividido’. Y la interpretación es esta: ‘Contado’: Dios ha contado los días de tu reinado y les ha señalado el final. ‘Pesado’: te ha pesado en la balanza, y te falta peso. ‘Dividido’: tu reino ha sido dividido, y lo entregan a medos y persas”.

L: Palabra de Dios

T: Te alabamos, Señor

Salmo responsorial Dn 3, 62-67

R. ¡Ensálcenlo con himnos por los siglos!

Sol y luna, bendigan al Señor / R.
Astros del cielo, bendigan al Señor / R.
Lluvia y rocío, bendigan al Señor / R.
Vientos todos, bendigan al Señor / R.
Fuego y calor, bendigan al Señor / R.
Fríos y heladas, bendigan al Señor / R.

Aclamación antes del Evangelio (Ap 2, 10c)

Sé fiel hasta la muerte –dice el Señor–, y te daré la corona de la vida.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 21, 12-19

“Todos los odiarán a causa de mi nombre,
pero ni un cabello de su cabeza perecerá”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Les echarán mano, los perseguirán, entregándolos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndolos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Esto les servirá de ocasión para dar testimonio. Por ello, métanse bien en la cabeza que no tienen que preparar su defensa, porque yo les daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario de ustedes. Y hasta sus padres, y parientes, y hermanos, y amigos los entregarán y matarán a algunos de ustedes, y todos los odiarán a causa de mi nombre. Pero ni un cabello de su cabeza perecerá; con su perseverancia salvarán sus almas”.

S: Palabra del Señor                                     

T: Gloria a ti, Señor Jesús

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