“Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”
(Mc 10, 1-12)
Permitamos que la Palabra de Dios toque nuestra vida
Los fariseos plantean a Jesús una pregunta para ponerlo a prueba: “¿Le es lícito al varón divorciarse de su mujer?”. Jesús los invita a descubrir el proyecto original de Dios, que está por encima de toda ley y norma. Y recuerda el misterio original del ser humano: Dios “los ha creado varón y mujer”. Los dos han sido creados en igual dignidad; el varón no tiene poder sobre la mujer; y esta no debe estar sometida al varón; juntos buscan la voluntad de Dios como sus hijos amados.
Mujeres y varones se unirán para “ser una sola carne” y compartir su vida en entrega recíproca, sin imposición ni sumisión. Es Dios mismo quien los llama a vivir unidos por un amor gratuito y en libertad. Y Jesús concluye con esta afirmación: “Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”. Este proyecto de unión matrimonial es para Jesús la suprema expresión del amor humano.
De este modo, Jesús ofrece una visión del matrimonio que va más allá de todo lo establecido por la dureza de corazón de sus interlocutores. Jesús quiere destruir toda dominación entre los seres humanos no solo en el matrimonio, sino en cualquier institución civil o religiosa.
Reflexionemos: ¿Tengo una visión clara de la igualdad, el respeto, la complementariedad y ayuda adecuada que Dios ha querido entre el varón y la mujer? ¿Enfrento con esta visión cristiana las ideologías de género que se apartan de la visión de Jesús?
Oremos: Señor Jesús, gracias por recordarnos el proyecto original de Dios sobre el varón y la mujer; danos tu Espíritu para que en la confusión que se vive con las ideologías de género, no nos apartemos del sueño de comunión, que Dios ha tenido con la humanidad. Amén.
Actuemos: Quiero tratar con respeto y cariño a toda persona y aceptar las diferencias de género, de mentalidad, de opciones y de actitudes en las personas que voy encontrando en mi camino.
Recordemos: “Dios los hizo hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre para unirse con su esposa y serán los dos, uno solo”.
Profundicemos: “La exhortación de Jesús adquiere un sentido especial en el contexto de este Año Jubilar. En primer lugar, como una propuesta para las familias cristianas, que las estimule a valorar los dones del matrimonio y de la familia, y a sostener un amor fuerte y lleno de valores como la generosidad, el compromiso, la fidelidad o la paciencia” (Papa Francisco).
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