Buen Pastor

 

En el IV domingo de Pascua celebramos el Día del Buen Pastor.

Jesús vive la cercanía de la ternura, conoce a las ovejas por su nombre y cuida de cada una como si fuera la única.

Oramos por los pastores en nuestra Iglesia, para que a ejemplo del Buen Pastor continúen con amor y ternura la misión confiada.

 

Jesús utiliza expresiones muy cercanas a su contexto cotidiano, en esta ocasión la imagen del pastor, de las ovejas, del rebaño, de la puerta. Comprender estas expresiones en el contexto bíblico nos permiten apreciar mejor este mensaje de Jesús cuando se refiere a sí mismo como Pastor y la insistencia en el adjetivo "buen" pastor, "buenos" pastores. En el fondo hace una denuncia a los encargados del cuidado del pueblo en su época. Y Él viene a mostrar con su vida cúal es el estilo de pastor que deben vivir: cercanos a su rebaño, conocer a cada uno por su nombre, cuidar, acompañar, proteger, dar la vida. 

Apacentar...

Apacentar (Ποίμαινε - ποιμαίνω): Se entiende desde la misión del pastor en Palestina. Cuidar de rebaños y cabras es una parte importante de la economía palestinense en tiempos bíblicos. Las ovejas y el ganado vacuno tienen que trasladarse por tierras amplias y el cuidar de ellos es un trabajo independiente y responsable, que incluso implica peligro y el riesgo de la vida del pastor. De ello se encargan los dueños o sus hijos varones, pero también se contratan pastores.

Pastor es una designación común para los gobernantes y combina varias tareas o atributos que van asociados. También a los dioses se los puede considerar pastores. Los rabinos calificaban a los pastores como ladrones y defraudadores, llevándolos a perder ciertos derechos civiles. Su vida errante les posibilita robar sus rebaños; por eso es prohibido comprarles leche, lana o cabritos.

A pesar de la mala reputación de los pastores, a Dios se lo sigue llamando Pastor de Israel, el que ha sacado a su rebaño de Egipto, lo guía en la actualidad. El pastor es una figura de Dios mismo. Como pastor que enseña, conduce a las personas, no a la libertad respecto al reinado de los sentidos, sino a la verdad y la salvación eterna. Después designará a los jefes eclesiásticos.

Buen Pastor…

Das la vida en el esfuerzo diario, por alcanzarnos refugio, seguridad, alimento.

A menudo, cegados por los rayos de la tormenta,

y ensordecidos por el fragor de los truenos, nos desorientamos,

hasta acabar en parajes inhóspitos, donde lobos

hambrientos pelearán por los despojos de cada historia

que pudo ser tanto y se queda en nada.

Pero tú no desistes, sales a buscarme, te adentras por la tierra agreste,

plantas cara a las fieras y repites, con voz familiar y cercana,

mi nombre, para llevarme, al fin, a la vida prometida

donde el presente es encuentro, y el futuro eternidad.

 

(José María R. Olaizola, sj)

Pastorear...

Pastorear (βόσκε - βόσκω): También parte de la metáfora del Pastor que conduce su rebaño, arraigada en los arameos nómadas que fueron los patriarcas de Israel en medio de una civilización de pastores. El Pastor es a la vez un jefe y un compañero, un hombre fuerte, capaz de defender su rebaño contra los animales salvajes, también es delicado con sus ovejas, conociendo su estado, adaptándose a su situación, llevándolas en sus brazos.

El cultivo de la tierra restringe el derecho de libre pasaje de rebaños y el pastoreo dignifica las tierras y las cosechas de los campesinos. Por eso piensan que el Pastor es un bandido. El tipo de pasaje disponible religiones bíblicas impone al Pastor la necesidad de la vida nómada. Debe desplazarse con su rebaño de un pasaje a otro, según la mudanza o el cambio de las estaciones. El Pastor estableció una relación particular con su rebaño, reconoce su voz y la distingue de otros.

En el antiguo Oriente, los Reyes se consideraban pastores a los que la divinidad había confiado el servicio de reunir y cuidar las ovejas del rebaño. Los pastores de Israel se habían mostrado infieles a su misión, descuidado del rebaño, ocupándose de sí mismos, dejando que se extravíen y se dispersen las ovejas. Por eso se trata de proveer de pastores según el corazón de Dios que apacienten con inteligencia y sabiduría. Después del exilio, los pastores de la Comunidad no responden a la expectativa de Yahvé, Jesús la cumple.

Jesús El Buen Pastor. Los sinópticos ofrecen numerosos rasgos que anuncian la alegoría Juanica. Jesús se considera como enviado a las ovejas perdidas de Israel. El pequeño rebaño de los discípulos, que ha reunido figura a la comunidad escatológica a la que está prometido el rey.

Buen Pastor...

Estos términos, en el contexto del mundo hebreo, nos permiten comprender aquello que se evoca en estas imágenes del Evangelio de Juan: “Pastor – Rebaño – ladrones”, llenas de simbolismo: “Mis ovejas escuchan mi voz” (Buena Nueva), “me siguen” (se ponen en marcha). “Yo les doy vida definitiva” (la misma que ha recibido del Padre).

Según el profesor José Luis Sicré, efectivamente, la imagen del pastor, frecuente en el Antiguo Oriente para referirse al rey, simbolizaba la relación correcta con sus súbditos, que no debía ser despótica, sino preocupada por su bienestar.

Jesús se aplica esta imagen, pero llegando a un extremo que no se da entre los pastores: da la vida por sus ovejas. Es cierto que un pastor, a diferencia del asalariado, está dispuesto a luchar con el lobo para defender al rebaño. Pero no es normal que esté dispuesto a morir por sus ovejas. A tanto no llega. 

Jesús, en cambio, ve así su misión: su importancia no radica en los verdes y frescos pastos que les pueda ofrecer, sino en dar la vida por ellas. No lo hace por obligación, forzado, sino libremente, porque las conoce y las ama. Sabiendo que esa vida que entrega la podrá recuperar. Y esto tampoco puede hacerlo un pastor normal y corriente. Aunque el Evangelio hable de Jesús como “el buen pastor” debería haber dicho: ¡Pastor bueno y absolutamente excepcional!

De hecho, el pasaje de Jn 10, 27-30, no comienza hablando del pastor, como sería lógico, sino de “mis ovejas”, aquella que escuchan la voz de Jesús y lo siguen, a diferencia de las autoridades judías, que no creen en él. La aceptación y el seguimiento de Jesús no excluyen nuestra libertad humana. Es llamada y respuesta, es don y tarea.

El pastor llega al rebaño, le abren la puerta y saca a las ovejas. No se dice a dónde las lleva, recordando el salmo 22 (23) podemos imaginar que será a las verdes praderas y fuentes tranquilas, sin embargo, Jesús introduce un cambio radical: la vida eterna. Algo que no se da con la experiencia de la muerte, sino ya en este mundo. Por ello, podemos decir que la fe en Jesús concede una nueva dimensión de la existencia de quien cree en él.

Finalmente, los ladrones. Aunque no se mencionan expresamente, son los que intentan arrebatar las ovejas de las manos de Jesús. Nuevamente el salmo 22 (23) coloca en perspectiva de la ovejita aquello que cree: “Aunque atraviese por cañadas oscuras nada temo, porque tú vas conmigo”. El Pastor es Dios.

Oración

Jesús, divino Pastor de las almas, que llamaste a los Apóstoles para hacerlos

pescadores de hombres, atrae a Ti también las almas ardientes

y generosas de los jóvenes, para hacerlos tus seguidores y tus ministros;

hazlos partícipes de tu sed de redención universal, para que se renueve sobre los altares tu Sacrificio.

Tú, Señor, “siempre dispuesto a interceder por nosotros”, descúbreles los horizontes del mundo entero,

donde la muda súplica de tantos hermanos pide luz de verdad y el calor del amor;

para que, respondiendo a tu llamada, prolonguen aquí en la tierra tu misión,

edifiquen tu Cuerpo místico, la Iglesia, y sean “sal de la tierra y luz del mundo” .

Extiende también, Señor, tu amorosa llamada a muchas almas de mujeres y generosas,

e infúndeles el ansia de la perfección evangélica, y la entrega al servicio de la Iglesia

y de los hermanos necesitados de asistencia y de caridad. Así sea. 

San Pablo VI

Sed buenos...

Sed buenos: buenos en vuestro rostro, que deberá ser distendido, sereno y sonriente; buenos en vuestra mirada, una mirada que primero sorprende y luego atrae.

Sed buenos en vuestra forma de escuchar: de este modo experimentaréis, una y otra vez, la paciencia, el amor, la atención y la aceptación de eventuales llamadas.

Sed buenos en vuestras manos: manos que dan, que ayudan, que enjugan las lágrimas, que estrechan la mano del pobre y del enfermo para infundir valor, que abrazan al adversario y le inducen al acuerdo, que escriben una hermosa carta a quien sufre, sobre todo si sufre por nuestra culpa; manos que saben pedir con humildad para uno mismo y para quienes lo necesitan, que saben servir a los enfermos, que saben hacer los trabajos más humildes.

Sed buenos en el hablar y en el juzgar: Sed buenos, si sois jóvenes, con los ancianos; y, si sois ancianos, sed buenos con los jóvenes.

Sed contemplativos en la acción: mirando a Jesús –para ser imagen de Él– sed, en este mundo y en esta Iglesia, contemplativos en la acción; transformad vuestra actividad ministerial en un medio de unión con Dios.

Sed santos: el santo encuentra mil formas, aun revolucionarias, para llegar a tiempo allá donde la necesidad es urgente. El santo es audaz, ingenioso y moderno; el santo no espera a que vengan de lo alto las disposiciones y las innovaciones; el santo supera los obstáculos y, si es necesario, quema las viejas estructuras superándolas…

Pero siempre con el amor de Dios y en la absoluta fidelidad a la Iglesia a la que servimos humildemente porque la amamos apasionadamente.

 

(P. Pedro Arrupe, en un retiro a sacerdotes en Cagliari, 11 de marzo de 1976).

Lo esencial es creer en él y seguirle, no posible sin una relación personal con Jesús. También hay una invitación a la confianza, él da incluso su vida, no permitirá que nadie arrebate las ovejas de su mano, lo cual no significa quedar libre de las dificultades de la vida, sino que en medio de ellas, Jesús acompaña el camino. Así como Jesús indica su estrecha relación con el Padre, la identidad y el reconocimiento de su voz por parte de la oveja señala necesariamente una relación vital entre Jesús y sus segudiores. 

 

Ydania Marivel Imbacuán M, fsp

Referencias:

Balz H, Schneider G. Diccionario Exegético del Nuevo Testamento (α-κ). Salamanca: Sígueme, 2005, Vol II, 3ra edición.

_______. Diccionario Exegético del Nuevo Testamento (λ-ω). Salamanca: Sígueme, 2002, Vol I, 2da edición.

Brown, R. El Evangelio según Juan XIII-XXI. Madrid: Cristiandad, 2006.

Delgado I. Diccionario griego-español del Nuevo Tesamento. España: Verbo Divino, 2014.

Martínez, E. En el principio era la vida. Comentario al evangelio de Juan. España: Desclée de Brouwer, 2019.

Vianney, C. Evangelho segundo Joao. Comentário bíblico. São Paulo: Paulinas, 2018.

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