
En aquellos días, Esteban, lleno de la gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos, de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba. Entonces indujeron a unos que asegurasen: “Le hemos oído palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios”. Alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y, viniendo de improviso, lo agarraron y lo condujeron al sanedrín, presentando testigos falsos que decían: “Este individuo no para de hablar contra el lugar santo y la ley, pues le hemos oído decir que ese Jesús el Nazareno destruirá este lugar y cambiará las tradiciones que nos dio Moisés”. Todos los que estaban sentados en el sanedrín fijaron su mirada en él y su rostro les pareció el de un ángel.
L: Palabra de Dios
T: Te alabamos, Señor
R. Dichoso el que camina en la ley del Señor.
Aunque los nobles se sienten a murmurar de mí, tu siervo medita tus decretos; tus preceptos son mi delicia, tus enseñanzas son mis consejeros / R.
Te expliqué mi camino, y me escuchaste: enséñame tus mandamientos; instrúyeme en el camino de tus mandatos, y meditaré tus maravillas / R.
Apártame del camino falso, y dame la gracia de tu ley; escogí el camino verdadero, deseé tus mandamientos / R.
“No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.
“Trabajen no por el alimento que perece, sino por el que perdura para la vida eterna”
Después de que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el mar. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos. Entretanto, unas barcas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan después de que el Señor había dado gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo has venido aquí?”. Jesús les contestó: “En verdad, en verdad les digo: ustedes me buscan no porque han visto signos, sino porque comieron pan hasta saciarse. Trabajen no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios”. Ellos le preguntaron: “Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?”. Respondió Jesús: “La obra de Dios es esta: que crean en el que Él ha enviado”.
S: Palabra de Dios
T: Gloria a ti, Señor Jesús
✨ ¡Ya está disponible la nueva edición del Misal La Palabra de Dios! ✨
Renueva tu momento diario con el Señor y deja que su Palabra ilumine cada paso de tu vida. La nueva edición del Misal La Palabra de Dios llega completamente renovada para acompañarte en tu oración diaria.

