
Jesús contempla a la multitud y siente compasión. No es una emoción superficial, sino un amor concreto que lo mueve a actuar. Esa compasión es la misma que Dios tiene por nosotros cuando llegamos cansados, vacíos o con necesidad. Muchas veces pensamos que no tenemos suficientes recursos para enfrentar las dificultades: tiempo, fuerzas, paciencia, posibilidades. Como los discípulos, vemos la escasez y pensamos que nada se puede hacer. Pero Jesús siempre empieza preguntando: “¿Cuántos panes tienen?”. Él no pide lo que no tenemos; pide lo poco que sí podemos ofrecer. Y cuando lo ponemos en sus manos, lo multiplica. En nuestra vida diaria, Dios actúa así: toma lo pequeño —un gesto, una palabra, un esfuerzo— y lo convierte en alimento para muchos. En medio de la pobreza, el desempleo, el cansancio familiar o la soledad, esta Palabra nos invita a confiar y compartir lo que somos y tenemos. Jesús no abandona a la gente que “viene de lejos”; tampoco nos abandona a nosotros cuando caminamos por terrenos difíciles. Su presencia sacia, fortalece y anima a seguir. Lo poco, cuando pasa por sus manos, se vuelve abundancia. Jesús conoce nuestras necesidades y se compadece de ellas. La fe comienza cuando dejamos de mirar la escasez y empezamos a ofrecer aquello que tenemos. Dios siempre multiplica lo pequeño cuando lo ponemos en sus manos. Compartir abre caminos de esperanza para los demás y para nosotros mismos. El amor de Jesús nunca deja a nadie con hambre, ni de pan ni de consuelo.
¿Qué “panes” puedo ofrecer hoy para que Dios los transforme en bendición? ¿Creo realmente que Jesús puede multiplicar mis pequeños esfuerzos? ¿A quién necesito alimentar con gestos concretos de amor y servicio?
Señor Jesús, que nunca pase de largo ante las necesidades de los demás. Que por más pequeños o insignificantes que sean mis panes, nunca deje de compartir todo aquello que desde mis posibilidades puedo ofrecer con gratuidad. Amén.
Allí donde terminan nuestras posibilidades, comienzan las de Dios.
Dios multiplica lo poco que ofrecemos con generosidad.


