
"Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte". "Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen". Esta respuesta que da Jesús a quienes le avisan que afuera está su madre y sus hermanos y quieren verle, no significa que él rechace a su familia, sino que es el momento propicio para ampliar el concepto de familia, ya que aquí ya no está refiriéndose solamente a los lazos de sangre sino a los lazos espirituales. Quién mejor que María para darnos ejemplo en el saber escuchar la Palabra y ponerla en práctica, quién mejor que ella, que supo ser madre y discípula a la vez. Quién mejor que ella que también sabía escuchar y guardar en silencio la Palabra en su corazón. Escuchar la Palabra y ponerla en práctica es hacer la voluntad de Dios, y la voluntad de Dios es Jesús; así que, en nuestra vida, habituémonos a ver cómo vivió, y cómo actuó Jesús. Escuchar su Palabra, es lo común, pero el ponerla en práctica, es un compromiso que nos mantiene despiertos y nos mueve a un cambio de vida.
Conocer a Jesús a través de una lectura meditada y sosegada de los evangelios, nos ayudan a comprender que el Evangelio nos muestra un estilo de vida, que no siempre es fácil vivirlo, más aún en medio de nuestra sociedad, marcada por los cambios vertiginosos en todo aspecto y por la incertidumbre. Preguntémonos: El parentesco nos lo da, nuestro seguimiento a Jesús. ¿Nos empeñamos en conocer más a Jesús, y en poner en práctica su Palabra, que da sentido a nuestra vida?
Señor Jesús, dame un corazón atento para escuchar tu voz. Ayúdame a guardar tu palabra cada día y a ponerla en práctica con amor. Quiero ser parte de tu familia haciendo siempre la voluntad del Padre. Amén.
El compromiso del discípulo se basa en dos pasos sencillos pero firmes: escuchar la palabra de Dios y ponerla en práctica.
Pero él les respondió: “Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican” (Lc 8, 21).
La verdadera familia de Dios no se define por la sangre o los lazos de la familia física, sino por escuchar la palabra de Dios y ponerla en práctica.


