
Hoy el Evangelio nos presenta dos grandes temas: Jesús, el Pan de Vida y la voluntad del Padre. El texto de hoy nos presenta igualmente la relación entre fe, Vida Eterna y su misión. Seguimos profundizando en el tema del Pan de Vida. Jesús resalta que todo lo que Él hace proviene del Padre. Su misión es dar Vida Eterna a los que el Padre le ha confiado. Por tanto, rechazarlo significa no participar de la vida que nos ofrece; aceptarlo implica entrar en comunión profunda con Dios. El alimento que como pueblo debemos buscar, es hacer la voluntad del Padre, aceptando el camino que Jesús nos enseña; sin embargo, el Señor percibe la falta de fe de la gente y dice: “Me han visto y no creen”. Él nos enseña cómo ser hijos de Dios, obedeciéndolo y haciendo su voluntad: “Mi alimento es hacer la voluntad del Padre que está en el cielo”. La garantía de la Vida Eterna es la voluntad del Padre, es decir, que todo el que crea en Jesús tenga Vida que no tiene fin. El Señor asegura que no se perderá ninguno de los que crean en Él, y que los resucitará en el último día.
El texto nos invita a acoger a Jesús como fuente de vida y seguridad eterna, confiando plenamente en su palabra y misión. ¿Cómo me ayuda la Eucaristía a creer en Jesús como el enviado del Padre?
Señor Jesús, hoy quiero alimentarme de ti, único alimento que sacia mi vida y me da plenitud. Ayúdame a acogerte en mi corazón para ser testimonio viviente de la voluntad del Padre. Amén.
Reconozco que solo en Jesús se sacia el hambre y la sed del alma, superando la búsqueda materialista.


