02 de marzo

Caminando con Jesús

Caminar con Jesús permitió a los discípulos experimentar, de primera mano, la compasión y la gracia de Dios en acción. Caminar con Jesús hoy, no debería ser diferente. Su compasión y su gracia siguen disponibles para quien quiera experimentarlas.

“Perdonen, y serán perdonados”
(Lc 6, 36-38)

Permitamos que la Palabra de Dios entre a nuestra vida:

La misericordia es uno de los rasgos fundamentales de la persona de Jesús en el ejercicio público de su misión, de hecho, estos rasgos misericordiosos son los que identifican su modo de ser y actuar, muy diferente a los líderes de su tiempo. El evangelista san Lucas hace énfasis en la forma como es posible vivir la misericordia, colocando en evidencia algunos verbos que en la práctica de la vida cristiana lleva a acciones concretas que, durante la vivencia de la Cuaresma, como itinerario de preparación al gran misterio pascual, se vuelven un medio necesario para contemplar la luz gozosa de la Resurrección del Señor. La práctica de la misericordia a través de los verbos en los que el Evangelio hace énfasis hoy, no es solo una mirada hacia los demás, sino una vivencia que, al ser vivida plenamente, nos devuelve a ella misma. “No juzguen y no serán juzgados”. La medida de la justicia se tiene como referencia en una balanza, sin embargo, ella se encarna en la cotidianidad de que somos hijos de un mismo Padre; de hecho, los padres con varios hijos buscan tratar a todos por igual si bien cada uno es diferente, viviendo la justicia estando cerca de los más pequeños, débiles o necesitados; a cada uno le conocen muy bien porque la justicia nace del amor que sale de sus entrañas. “No condenen y no serán condenados”. Podemos imaginar una condenación llevando cadenas físicas, sin embargo, pensemos cuántas condenas caminan con nosotros, siendo conscientes que las cadenas psicológicas pesan más que las mismas físicas. “Den y se les dará”. Aquello que damos con el corazón se convierte en lo más original de nuestra entrega que irradia su propia luz sin necesidad de hablar, porque cuando damos aquello que sale de nuestro corazón, eso mismo contagia a los demás, es decir, se vuelve signo, voz y fuego.

Reflexionemos:

En mi vida personal y cristiana, ¿cómo vivo la justicia, el perdón, la donación? ¿Estas expresiones de la misericordia que vivía Jesús las practico en mi vida cotidiana?

Oremos:

Señor Jesús, la Cuaresma es camino, y hoy mi corazón desea vivir este tiempo de penitencia haciendo eco de la Palabra en mi vida. Ilumina mi corazón para vivir la justicia, no según la lógica de la ley, sino según el Evangelio. dame tus ojos para ver a tus hijos con el mismo amor con el que tú los ves, y si he juzgado injustamente a mis hermanos, dame la gracia de darme cuenta de mi error para así poder corregirme. Amén.

Actuemos:

El tiempo de Cuaresma es el tiempo favorable para vivir expresiones de misericordia. Por tanto, busco vivir algunas de ellas según la invitación que me la Palabra hoy: la justicia, el perdón, la donación.

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