09 de marzo

Caminando con Jesús

Caminar con Jesús permitió a los discípulos experimentar, de primera mano, la compasión y la gracia de Dios en acción. Caminar con Jesús hoy, no debería ser diferente. Su compasión y su gracia siguen disponibles para quien quiera experimentarlas.

“Jesús, al igual que Elías y Eliseo, no fue enviado solo a los judíos”
(Lucas 4, 24-30)

Permitamos que la Palabra de Dios entre a nuestra vida:

Nazaret era el lugar de origen de Jesús, la sinagoga el lugar de oración y encuentro con la experiencia trascendente propia del pueblo judío y allí, en el lugar más profundo del encuentro con los suyos, Jesús no es aceptado, es rechazado como profeta porque les es imposible creer que precisamente su acción profética sea luz para los suyos. De ahí, que la narración del evangelista san Lucas devuelva la mirada sobre la tradición del Antiguo Testamento en las narraciones del libro de los Reyes para presentarnos con claridad cómo la luz es rechazada entre los suyos y sí es acogida entre los gentiles, paganos o extranjeros. Cuando Elías va por mandato del Señor a Sarepta la fe de la viuda es probada. Ella sentía que moría porque literalmente ya no tiene pan para comer, pero nunca imaginó que la visita de aquel desconocido le traería la bendición al compartirle el pan, “porque su cántaro de harina nunca quedaría vacío y el aceite nunca se agotaría”; sin embargo, la experiencia de fe de la mujer no es que haya sido una luz ya encendida, sino que ella encendió su corazón escuchando al profeta, creyendo en él. La segunda experiencia es la curación de Naamán; de nuevo, el dinamismo de la fe en la experiencia de quien no conoce la palabra ni la experimenta, pero se siente necesitado de ella y confía en que Dios puede actuar por medio de ella. La actitud de los paisanos de Jesús no se hizo esperar al percibir la fuerza del anuncio, porque sintieron que sus palabras estaban dirigidas a ellos, entonces buscaron sacarlo e intentaron matarlo desde las afueras del pueblo; pero verdaderamente no era la “hora” del Señor, porque el destino de la cruz acontecería en Jerusalén y no en Nazaret, donde su luz había brillado sobre la tierra.

Reflexionemos:

Recuerdo en mi experiencia de fe acontecimientos que hayan marcado un antes y un después, gracias a la manifestación de personas concretas que visibilizaron la acción de Dios en mi vida.

Oremos:

Señor Jesús, ayúdame a abrirte las puertas de mi alma. Que, al abrírtelas, me asombre por lo que tú haces por mí. Que no sea indiferente a tus consejos. Por eso, te pido que abras mi corazón para recibirte. No te partes nunca de mí. Amén.

Actuemos:

Me esfuerzo en escuchar a los demás con atención, caridad cristiana y humildad, sin censurarlas ni rechazarlas, sino practicando la misericordia con ellas.

Libro Recomendado

Consagración a san José

Saber más

Paulinas Colombia Ecuador
Calle 161 A No. 15 - 50 Bogotá - Colombia
Tel: +57 (601) 528 7444 
Cel: +57 313 887 1618
Correo: ventasp@libreriapaulinas.com
Cel: +57 315 345 7465

Conecta con nosotros en:

2025 Instituto Misionero Hijas de San Pablo - Paulinas
Paulinas Colombia
Todos los derechos reservados | web by nobacom.com
phone-handsetchevron-down