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8 de febrero

 

“Cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaban los enfermos en camillas (Mc 6, 54)

 

El Tiempo Ordinario nos permite seguir de cerca la actividad misionera inicial de Jesús y sus discípulos. El evangelio de este día nos lleva de nuevo a Genesaret después de la travesía que Jesús recorrió en el territorio de la Decápolis y en su pueblo de origen Nazaret. Al llegar allí, los habitantes de aquel lugar lo reconocieron y por donde pasaba le llevaban los enfermos que tenían en casa para que los curara. Era tal la fama de Jesús y la fe que las personas tenían en él, que creían que con solo tocar el borde de su manto se curaban. Jesús continúo recorriendo toda la región y aliviando las dolencias de todos aquellos que con fe lo buscaban para que los sanara. Al igual que en su tiempo, Jesús continúa pasando por cada uno de nuestros hogares, ambientes de estudio, de trabajo. Pidámosle con fe en esta jornada, que cure a nuestros enfermos, especialmente a aquellos que han sido infectados por el coronavirus. Que sane su cuerpo, su mente y su corazón, al igual que el de sus familiares, para que puedan dejar de lado el temor que dicha enfermedad ha traído a sus vidas y puedan abrazar de nuevo con fe y esperanza su realidad.

 

Reflexionemos:

¿Qué personas enfermas queremos presentar hoy al Señor para que las sana?, ¿cómo podemos fortalecer nuestra experiencia de fe ante la coyuntura actual que todavía vivimos por el coronavirus?

 

Oremos:

Pasa, Señor, en este día por nuestros hogares y sana cada una de las dolencias de nuestros enfermos. Sana su mente y su corazón del desánimo, la impaciencia, la falta de fe y esperanza en un mañana mejor. Amén.

 

Recordemos:

La fe en Dios puede sanarnos de nuestras enfermedades.

 

Actuemos:

Oremos en este día con fe por nuestros enfermos y acompañémoslos de cerca en sus necesidades personales y espirituales.

 

Profundicemos:

Los enfermos no solo necesitan de un cuidado especial que alivie sus dolencias físicas sino también de cuidados espirituales que podemos darles a través de la escucha, el dialogo y muy especialmente, de la oración (Libro: Devocionario para orar por los enfermos).

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